Mark anda

A Mark le gusta andar, andar mucho. Hace unos días entregamos un trabajo en Barcelona. Él fue con billete sólo de ida, “desde allí andaré, Javier” me dijo. Tras la reunión se echó la mochila al hombro y empezó a caminar: Montserrat, Igualada… Y sigue, haciendo el Camino de Santiago desde la vertiente catalana.

Mark mantiene un blog de reflexiones personales que ahora lo son de su experiencia viajera. Recibo sus posts con ilusión. Me parecen genuinos, propios, limpios de tendencias, contextos y modas. Y disfruto con los videos que está haciendo. Desde su simplicidad, cuentan muchísimo. Me dejan pensativo.

El cámara Márquez

Con algunos libros me pasa como con algunas películas: las tengo que volver a ver, a vivir, cada cierto tiempo. Uno de esos libros es Territorio Comanche, de Arturo Pérez-Reverte y del que se cumplen 25 años de su publicación. Lo curioso del asunto es que cada vez que he querido releerlo he tenido que volver a comprarlo porque había regalado mi copia anterior.

Hoy publican en Zenda una entrevista a José Luis Márquez, Márquez en la novela, el cámara aguerrido que hace tándem con el reportero Barlés, que como sabes si la has leído, es el propio Pérez-Reverte. Un tipo que ha estado con su cámara en todas las puñeteras guerras que he visto en la TV.

Me ha impresionado esa especie de serenidad, de tranquilidad que no le quita importancia a nada, pero que se guarda un poquito, que muestra Márquez en la entrevista. No es la primera vez que la noto en gente que cuenta cosas de la guerra.

La foto es © de Jeosm y Zenda, publicada en la entrevista.

La foto es © de Jeosm y Zenda, publicada en la entrevista.

Obvio es también el impacto que causa la imagen de Márquez, un Keith Richards de la guerra, un tío que viéndolo sabes que ha vivido el lado salvaje, aunque no sepas si ha sido en la calle, la guerra, la cárcel o qué otro infierno. Pérez-Reverte le dedica una paginaza en la que, además, habla del reloj que lleva Márquez en la muñeca (se ve en las otras fotos de la entrevista). Joer, bonita historia.

Márquez y Pérez-Reverte

Márquez y Pérez-Reverte

Hace poco estuvimos en Belchite y me acordé de Territorio Comanche y la guerra de Yugoslavia, de las imágenes de TV, los francotiradores, la destrucción progresiva de todo... Belchite se nos mostraba como lo que recordaba de Mostar, de Sarajevo o Vukovar, mismos agujeros de morterazos, mismas ruinas, misma historia.

La destrucción de Vukovar, que bien podría ser nuestro Belchite (no doy con el autor de la foto).

La destrucción de Vukovar, que bien podría ser nuestro Belchite (no doy con el autor de la foto).

Lo Barroco según d'Ors

Me hice, no hace mucho, con una antigua edición de “Lo Barroco”, del filósofo Eugeni d’Ors que empieza tremenda; en breve te cuento por qué. La edición es deliciosa y la estructura, compuesta por ensayos breves sobre esto y lo otro, actúa como un puzzle de piezas sueltas que poco a poco van uniéndose, construyendo una imagen general de lo que el autor quiere contar.

IMG_0549.jpg

Quizás a sabiendas de ese efecto de puzzle —es un poco desconcertante al principio— y por mantener la motivación del lector durante todo el libro, d’Ors se marca un párrafo de esos que ya dan sentido a un libro entero:

Siempre que encontramos reunidas en un solo gesto varias intenciones contradictorias, el resultado estilístico pertenece a la categoría del Barroco. El espíritu barroco, para decirlo vulgarmente, “no sabe lo que quiere”. Quiere, a un tiempo mismo, el pro y el contra. Quiere —he aquí estas columnas, cuya estructura es una paradoja patética— gravitar y volar. Quiere —me acuerdo de cierto angelote, en cierta reja de cierta capilla de cierta iglesia de Salamanca— levantar el brazo y alzar la mano. Se aleja y se acerca en la espiral... Se ríe de las exigencias del principio de contradicción.

¡Qué interesante la visión de lo barroco de Eugenio d’Ors! Para él no se trata de un periodo cronológico en la historia del arte sino de un sistema de creencias, una forma de interpretar el mundo que, en mayor o menor medida, existe desde tiempos inmemoriales. Una actitud más que un estilo.

Esos equilibrios entre opuestos de los que habla D’Ors —que no son los términos medios, lugares de tedio y mediocridad, ojo— me resultan tremendamente seductores. Esos bailes entre la seriedad y el humor, lo cálido y lo frío, los análisis y las síntesis, los macroscopios, Apolo y Dionisio, como diría Tusquets… Esas espirales existen igual en fotografía, diseño, escritura, cocina o hasta en enología. Ahí está la verdadera evocación, lo que permea, lo que nos mueve.

Los Chichos del funcionalismo

¿Se acuerdan del libro aquel de hace un par de notas? El que fue mi primer libro de diseño, el hurto… ¿Recuerdan? El caso es que lo escribió Jens Bernsen, que es un divulgador de diseño danés, como su nombre insinúa. También el contenido del libro descarga hacia esa mentalidad, diseño desde un punto de vista muy funcional, motivado por la eficiencia y la economía, sin emociones, poco sensorial o narrativo. Además, para más inri danés, pone como ejemplo de diseño de identidad a Carlsberg. Este chovinismo escandinavo tan correcto y sonriente, ¿eh?

El caso es que apatrullando la internet en busca de más información sobre Mr. Bernsen me topo esta fotografía de 1995, en la que aparece en actitud amistosa con alguien muy querido en esta casa. ¿Lo reconocen?

Los Chichos del funcionalismo modernista. El de enmedio…

Los Chichos del funcionalismo modernista. El de enmedio…

¡Dieter Rams! Qué pequeño es el mundo y qué encaminado iba yo sin saberlo ya en esa adolescencia mía. A su derecha Alexander Manu y a su izquierda Jens Bernsen.

Intuyo que en esa época, Dieter Rams todavía no veraneaba en Blanes poniéndose hasta las orejas de sangría y torrándose con tono salmonete. Ciertamente, los stickers de Tramontana que le hicimos honran una etapa posterior.

dieter-rams-stickers-tramontana-08.png

Christopher Anderson y la intimidad

Hasta hoy no conocía el trabajo de Christopher Anderson, fotógrafo de Magnum que, según él mismo cuenta, cambió de la fotografía de acción a una fotografía mucho más intimista, de momentos y atmósferas. Su trabajo me ha recordado al de mi admirado J. M. Navia, quizás con texturas más limpias, menos wabi-sabi, si me lo permitís.

© Christopher Anderson

© Christopher Anderson

Dice Navia que no le interesa fotografiar lo exótico porque lo exótico sorprende siempre a quien no lo conoce pero carece de valor para el que está expuesto a ello, que la dificultad está en fotografiar lo conocido, porque ahí está el mirar hacia adentro. Viendo las fotos de Christopher Anderson veo justo eso: un hombre de Nueva York siendo capaz de encontrar lo íntimo en su entorno inmediato, de trasladarnos una calidez de sentimiento (y cromática) muy especial.

© Christopher Anderson

© Christopher Anderson

Es curioso cómo escuchando hablar a un fotógrafo de lo que le interesa ya puedes anticipar el tipo de fotos que hará. Quizás sea por la calidad humana que transmiten o por el tipo de cosas de las que hablan… Con Anderson me ha pasado eso; le he descubierto desde un video de Vice y antes de llegar a ver sus fotos ya sabía que me gustarían. Este es el video:

Al principio del post hablaba del cambio a una fotografía más intimista y se me olvidaba decir que, como cuenta Anderson, tuvo que ver con su paternidad —a todos nos cambia un poco el modo de ver el mundo— y eso me da la excusa para cerrar con esta bellísima imagen.

© Christopher Anderson

© Christopher Anderson

Mari-Carmen Marcos

Se nos ha ido Mari-Carmen Marcos y casi con urgencia siento la necesidad de recordar quién ha sido para nuestra profesión y de compartirlo con quienes de vez en cuando me escuchan hablar sobre diseño.

Foto de Mari-Carmen Marcos extraída de su  web personal .

Foto de Mari-Carmen Marcos extraída de su web personal.

Conocí en persona a Mari-Carmen en un congreso de la Asociación de Interacción Persona-Ordenador en Lleida en 2004. Ya nos habíamos intercambiado mails tiempo atrás. Desde el principio de nuestra profesión, allá por el 2000 ella estaba en las conversaciones, aportando un punto de vista muy integrador entre la forma de ver nuestra disciplina desde la universidad y la que teníamos en el sector privado.

Mari-Carmen Marcos fue una pionera y una entusiasta. Escribió mucho, compartió saber, formó a muchos y supo integrarnos en iniciativas útiles y buenas. Suyo es el mérito del master de la Pompeu Fabra que –si no ando errado– debió ser el primer o el segundo master de experiencia de usuario que nacía en una universidad.

Cuando yo acababa de escribir mi parte del libro La Experiencia del Usuario, Mari-Carmen tuvo el gesto cariñoso de presentarme a su padre, a quien le había enseñado mi texto. Sabiendo su padre que me apasionaba la historia de la radio, me regaló dos walkie-talkies (que tengo delante ahora mismo), que usó él para tender la primera línea telefónica directa desde Tarifa a Irún, de punta a punta de la península. También me regaló el transistor que le mantuvo en vela en las guardias que hizo en un portahelicópteros durante su servicio militar. ¡Qué detalles más bonitos!

Uno de los dos Aiwa de 1963 que me regaló su familia, historia de las telecomunicaciones en España.

Uno de los dos Aiwa de 1963 que me regaló su familia, historia de las telecomunicaciones en España.

Mari-Carmen es una de las pocas doctoras que tenemos en interacción en España. Su actividad docente, en investigación y publicaciones ha sido muy notoria para alguien de su edad y desde luego importante para todo el sector. No voy a relatar aquí sus logros académicos. Sólo diré que su tesis doctoral, publicada en 2004, está con orgullo en la biblioteca de Tramontana.

El sector del diseño de interacción es diez o veinte veces más grande de lo que era hace quince años. Ojalá este texto llegue a algunas de esas personas nuevas para que sepan algo más de una persona cariñosa, buena, brillante y trabajadora que contribuyó mucho a apuntalar el crecimiento de nuestra disciplina.

Mando un abrazo fortísimo y lleno de cariño a sus niños, a Nacho y a sus padres. También a sus compañeros y compañeras en la UPF.

Los ocho alumnos del Programa Vostok VI

Con mucha ilusión por ellos, pero también mía, y con algo de vértigo por si podré estar a la altura, anuncio los ocho alumnos que en septiembre de este año empiezan Vostok, el programa que imparto para formar a buenos diseñadores de productos digitales. Estas son las ocho personas:

Este año he sudado sangre para hacer la selección. Dos meses completos con muchísimas entrevistas y lo peor de todo: tener que dejar fuera a gente con un potencial tremendo, por respeto al formato, y mi compromiso con las personas que lo forman.

Muchas felicidades a los ocho.

Hablando de diseño de información para big data

El pasado 23 de abril di una charla en Databeers Madrid sobre diseño de información. Algo básico, exponiendo la dicotomía entre la forma Tufte y la manera Wurman de entender el diseño de información y tratando de dar claves para superar esa dialéctica.

Aquí está el video de mi charla, titulada Transbordadores, Soldados y Pasta de Dientes:


Y aquí las slides de la charla, junto con la del resto de ponentes, muy interesantes y entretenidos.

Databeers son unos eventos entorno al big data y el análisis de datos que empezaron en Madrid y se celebran ya en varias ciudades. En ellos, varios ponentes exponen breve pero con concisión (la que pueden/podemos) un tema y tras ello se da paso al networking entre cervezas y muy buen ambiente. 

Muchas gracias a la organización por invitarme y a la gente que asistió por escuchar mi charla.

BIOGRAFÍAS DE ARQUITECTOS

Leer biografías es como cuando de noche pasas de luz de cruce a luces largas y de golpe ver mucho mejor por dónde circulas. Es como cuando el avión se eleva sobre la ciudad y la comprendes mejor, como cuando en el Civilization se te iluminaba una parte del mapa que estaba a oscuras.

Las que más me interesan son las de arquitectos y diseñadores de producto. Ellos, antes que los diseñadores de interacción, tuvieron que conjugar estructura, forma y función. Los mejores lo hicieron de maneras que antes ni se imaginaban y su recorrido tiene muchísimas circunstancias que nos pueden ser comunes, que nos dan entendimiento de lo suyo y de lo nuestro.

Hace unos días Gustavo Gili republicó Vidas Construidas, el libro que escribieron Anatxu Zabalbeascoa y Javier Rodríguez Marcos sobre un puñado de arquitectos imprescindibles, desde muy atrás hasta hoy en día. Di saltos de alegría entonces y ando leyéndolo ahora. Es delicioso. Lo leo despacio, que es como se disfruta más, aunque no descarto una escapada a la Alcarria para poder terminarlo de un tirón y sin distracciones.

Mientras se hace el café tiro de otras cosas, lectura más light: biografías en cómic, que también tienen su cosa. Estas dos, una reedición y otra original de los 60, son también interesantes. Mezclan la naïveté de la época y una simplificación que no termino de entender si es por el medio o porque iban dirigidas a niños.

Me gusta esa mezcla. El cómic por su didáctica y la biografía por los porqués. En diseño decimos que importa mucho el contexto del usuario. Yo añadiría que también el del diseñador. Ahí está la otra mitad del asunto.

Gabriel LLuelles

Imaginadlo paseando por los pasillos de El Corte Inglés —sección hogar— al lado de su mujer. Anda ya algo encorvado, pero con los ojos muy abiertos, siempre curioso. Pasa por delante de las planchas eléctricas y reduce el paso. “Nononono —niega con la cabeza— esto no se limpia fácil sin mojar la parte eléctrica”. Sigue andando y de repente tira del brazo de su mujer para detenerla:

- ¡Estas son, las Nespresso! Mira qué bien pensado, café de verdad sin ensuciar apenas. Metes la cápsula y luego la tiras. Déjame comprar una cariño, quiero ver cómo es por dentro, cómo lo han hecho.

- No, Gabriel, ya tenemos suficiente chatarra en casa. 

Siguen andando. Pasan por delante de las batidoras y Gabriel sonríe "Mira, aún la fabrican". Se pregunta si también el exprimidor. Se acerca al vendedor y le pregunta:

- ¿Un exprimidor bueno y fácil de limpiar?

- A ver, los hay de todo tipo pero si quiere algo sencillo y que funcione bien, el Citromatic de Braun de toda la vida. Piense que lleva cuarenta años, cuando yo me incorporé ya lo vendíamos…

Gabriel deja de escuchar y mentalmente viaja a 1963, cuando los alemanes aterrizaron en la planta de Pimer.


Recuerda cuando conoció a Dieter Rams y, traductor mediante, le explicaba al alemán cómo funcionaba la batidora que él había inventando. Rams asentía interesado, hacía sugerencias y hasta bromeaba. Gabriel supo al momento que iban a llevarse bien.

El vendedor sigue con su discurso sobre lo que vende y lo que no. Mientras, el anciano recuerda los viajes a Alemania después de que Braun comprase Pimer. Allí no faltaban medios, el diseñador tenía rango de ingeniero y a él lo valoraban por ser las dos cosas. Cuando exponía sus ideas sobre el papel todo el mundo escuchaba, aunque no entendieran lo que decía en su castellano con acento catalán. Recuerda también el humo de los cigarrillos en el estudio de Dieter Rams, mientras daban los últimos retoques al Citromatic que diseñaron juntos: “Fácil de operar, fácil de limpiar”.

El español aportaba ingenio, Rams le dio formas adecuadas y una belleza muy discreta.

- Entonces, ¿está interesado en el Citromatic?

- No, no, ehm... perdone, creo que no me hace falta.

El vendedor ve como el hombre y su mujer se alejan cogidos del brazo camino de la escalera y se pregunta quién sería ese abuelo y por qué demonios hacía esas preguntas.


Gabriel Lluelles (Barcelona, 1923-2012) diseñó la primera batidora de mano sin recipiente cuando trabajaba en Pimer (Pequeñas Industrias Mecánico Eléctricas Reunidas). La empresa fue comprada en 1962 por Braun GmbH y la Minipimer —ese era su nombre comercial— se distribuyó bajo la marca de Braun por todo el mundo. 

Lluelles trabajó en contacto directo con Dieter Rams, con quien compartía una filosofía común de diseño. Juntos proyectaron el exprimidor Citromatic, que sigue a la venta cuarenta años después, conservando su diseño original.

En 2006 Braun (ya propiedad de la americana Procter & Gamble) cerró su fábrica de Esplugues, donde se producían minipimers y citromatics para todo el mundo. A pesar de que la planta era rentable, 700 trabajadores fueron despedidos y la producción se trasladó a China, donde los márgenes eran mayores.