Diseñar sistemas vs. diseñar sistémicamente

Hoy me han preguntado en twitter acerca de la diferencia entre crear un sistema de diseño y diseñar sistémicamente, que obviamente no es lo mismo. Es algo de lo que hablé hace algún tiempo pero, precisamente por lo efímero de las redes sociales, se debió evaporar en algún borrado de tuits. Voy a ver si soy capaz de sintetizar la idea en unos párrafos.

Lo que traslado a continuación se basa en la experiencia de muchos proyectos en diseño digital, algunos en web, otros para apps y otros en los que lo sistémico buscaba precisamente esa continuidad de lenguaje entre dispositivos.


Diseñar un sistema

El propósito de diseñar un sistema es crear un conjunto de piezas, módulos y objetos que cumplen funciones diversas y que juntos encajan con lógica y armonía. El sistema debe ser escalable, recursivo, ordenado y predecible.

Cuando se diseña un sistema se inventarían las posibles necesidades, pero se asume que muchas son desconocidas y que habrá nuevas. El sistema tiene vocación de dar una solución aceptable a muchas necesidades.

El diseñador del sistema busca la consistencia como fin último, la coherencia total. El todo importa más que las partes, la norma general importa más que las necesidades concretas.

Esta idea está ejemplarizada por el módulo de radio RDS del sistema domótico Gira: para que encaje en la lógica formal del sistema, el módulo tiene que tener dos partes, una interfaz de control (entrada) y otra de altavoz (salida).

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¿Es ese el mejor altavoz posible? No, no lo es. Es el mejor altavoz posible dadas las restricciones de espacio del sistema. Gira no es un sistema de sonido, es un sistema domótico que acomoda todas las posibles necesidades eléctricas de una casa en una estructura común. Por eso el tamaño del altavoz no está dictado por la necesidad del usuario sino por la del sistema. Un sistema es sometedor: aplana todas las necesidades para que quepan en espacios homogéneos, recortando sus especificidades.

En 2005, estando yo en The Cocktail, rediseñamos junto a Indra la web del Ayuntamiento de Madrid. En ese trabajo hubo que definir módulos y estructuras para docenas de necesidades concretas, desde información meteorológica hasta pago de impuestos. Había muchas tareas de usuario previsibles, pero desde luego sabíamos que la mayoría aparecerían con la propagación del diseño. La web obtuvo muchos reconocimientos, entre ellos el puesto número 5 del mundo a mejor web de municipio y el 2º en usabilidad, en el ranking de Naciones Unidas con la Universidad de Rutgers. Desgraciadamente, el cambio de alcalde (y por ende de responsable político del área) se llevó por delante el trabajo para volver a empezarlo una nueva adjudicataria.

Más tarde, para Globalia diseñamos un sistema que acomodaba muchísimos tipos de productos (billetes de avión, cruceros, formularios, noches de hotel, etc.) y que tiempo después pudo usarse para el diseño de las webs de algunos de sus hoteles. 

Fragmento del sistema de diseño para el grupo Globalia, que usaba un lenguaje de tarjetas exportable a móvil.

Fragmento del sistema de diseño para el grupo Globalia, que usaba un lenguaje de tarjetas exportable a móvil.

Diseñar sistémicamente

Diseñar sistémicamente es buscar la solución a una necesidad o tarea procurando que todas las partes implicadas tengan lógica y armonía estructural.

El diseño sistémico tiene vocación de dar una muy buena solución a una necesidad y que como consecuencia, la armonía del conjunto sea aceptable. 

Cuando diseñamos sistémicamente, la tarea principal del usuario es el corazón del proyecto. Tenemos clara una necesidad y todas sus particularidades. Hacemos el traje midiendo eso y luego escalamos esas medidas y esas formas al resto de necesidades secundarias para que haya cohesión y facilidad en el desarrollo.

Diseñar sistémicamente tiene más de diseñar, en el sentido de solucionar una necesidad, y menos de sistema. Si hay que elegir, la necesidad va antes que la consistencia general. Es más importante que el usuario pueda encargar un ramo de flores muy fácil y cómodamente que tener consistencia formal entre el botón de comprar y el de un formulario de contacto siete páginas más allá. La consistencia ocurre entre objetos cercanos y (si se puede) se expande como una onda hacia el resto de espacios.

En la primera época de Vostok Studio (2008) rediseñamos floresfrescas.com y minube.com con una aproximación sistémica. Algunos de esos trabajos pasarían hoy por muy recientes, tanto por su forma de estructurar como por su paleta de color, que buscaba destacar la imagen sobre el texto.

El minube de 2008-2009 podría pasar por una web actual ( captura en mejor definición ).

El minube de 2008-2009 podría pasar por una web actual (captura en mejor definición).

¿Antagónicas o complementarias?

No se trata de aproximaciones duales; existen términos medios, proyectos en los que se diseña para muchas necesidades o tipos de contenido y función que ya se conocen, pero se asume y se planifica un cierto nivel de incertidumbre. En 2014 diseñamos un sistema para filmin.es que aún se mantiene y que acomodaba diversos tipos de contenido muy bien acotados (películas, series, actores, directores, usuarios, comprar, guardar, dejar para luego, votar, opinar, etc.) dejando poquito espacio para lo nuevo que pudiese venir.

En Filmin normalizábamos el diseño del contenido y la funcionalidad pero luego hacíamos sastrería con las páginas específicas, con los contenendores.

Fragmento del sistema de diseño de filmin.com, que aplicaba al contenido pero no tanto a los contenedores.

Fragmento del sistema de diseño de filmin.com, que aplicaba al contenido pero no tanto a los contenedores.

También el diseño que hemos hecho en multitud de proyectos de visualización de datos (Ducksboard, BBVA Commerce360, Alto…) ha seguido esta filosofía mixta.

En resumen, aunque no se trata de aproximaciones antagónicas, sí es cierto que son actitudes diferentes. Dejo aquí una tabla con lo que para mi son las diferencias sustanciales:

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Por concluir, diría que elegir uno u otro camino depende mucho de las respuesta que demos a un par de preguntas clave: ¿Cuánto sabemos de las necesidades de los usuarios y el contenido y funcionalidades que irán en el espacio digital que diseñamos? y ¿Cuánto creemos que crecerá el entorno que estamos diseñando cuando ya no esté bajo nuestro control de diseñadores? Esa es, para mí, la clave para decidir cómo diseñar.


PS: Hace unos años, publicamos un artículo que describía el diseño de sistemas para CEOs de startups. Quizás te interese echarle un vistazo para entender mejor algunos de los conceptos que se mencionan en este artículo. Y si el tema te interesa especialmente y necesitas formación seria, considera algunos de los programas del Instituto Tramontana.