Poka-Yoke: diseño a prueba de humanos

Me gusta moler el café por la mañana, hace que todo sea más aromático y perfuma la casa. Meto los granos, cierro la tapa y aprieto el botón. Abrir la tapa cuando está molido es algo delicioso. Suelo sacar el café molido con precaución para que las cuchillas no me jueguen una mala pasada. Es algo absurdo porque el molinillo está diseñado para evitar el uso accidental. 

Mi molinillo es Siemens. Tenía uno Braun pero desgraciadamente ha pasado a mejor vida.

Mi molinillo es Siemens. Tenía uno Braun pero desgraciadamente ha pasado a mejor vida.

Para que las cuchillas funcionen, hace falta que la tapa, que tiene una pestañita de seguridad, esté puesta y sólo de esa manera pueda presionar un resorte interior que es el que da electricidad al motor.

Diseños que previenen su mal uso, que evitan accidentes o incluso la propia autodestrucción. Los tenemos en todas partes. Aquí van dos ejemplos más, captados en un paseo rápido por la casa:

El lavabo, igual que el fregadero, tiene un sumidero que evacúa el agua cuando se está llenando más de la cuenta.

El lavabo, igual que el fregadero, tiene un sumidero que evacúa el agua cuando se está llenando más de la cuenta.


La encimera de vitrocerámica no previene la quemadura accidental pero mapea la placa que aún está caliente. Un mecanismo efectivo pero mejorable si fuera el propio fogón el que advirtiese.

La encimera de vitrocerámica no previene la quemadura accidental pero mapea la placa que aún está caliente. Un mecanismo efectivo pero mejorable si fuera el propio fogón el que advirtiese.

La idea de que un objeto se anticipe al error del usuario se conoce en diseño como el principio de prevención de error. Lo incluyó Jakob Nielsen en sus 10 Usability Heurístics ya hace años. Sin embargo, su origen es muy anterior.

La primera referencia que conozco es de Walter Maria Kersting, un diseñador alemán que en los años 30, empujado por las ideas de democratización del diseño de la época, diseñó la primera radio de bakelita, la Volsempfänger.

Kersting describió así su objetivo:

crear objetos simples y baratos, que no deben aparentar ser más de lo que son, suficientemente obvios para ser entendidos por gente que no tenga una 'mente técnica', y diseñados de forma que no puedan ser dañados en caso de uso incorrecto.

Una de las muchas innovaciones de la Volksempfänger (radio del pueblo) fue poner un tope al dial de volumen, de modo que era imposible quemar el aparato girando de más el potenciómetro. Ahora nos parece evidente, pero en ese momento era algo muy novedoso.

Se podría dar un curso de diseño sólo con esta radio.

Se podría dar un curso de diseño sólo con esta radio.

A menudo el comportamiento humano puede causar errores de consecuencias muy graves. Los mecanismos de prevención están muy asentados en algunos ámbitos como el transporte público, especialmente el de metro o tren, en el que existen sistemas para asegurar que el conductor no se duerme. Más recientemente se han incluido en otros ámbitos como los surtidores de gasolina, cuyas bocas de manguera tienen la forma adecuada al depósito del coche. Así se evita repostar diesel en un coche de gasolina o viceversa. 

En algunos ámbitos a los dispositivos diseñados para prevenir el error se les llama Poka-Yoke, que en japonés significa "prevenir error". Se usa como un sustantivo: el conector USB es un poka-yoke, pues su forma impide enchufarse mal o como la técnica empleada para prevenir errores, iniciada por Shigeo Shingo en Japón durante los años 60.

La prevención de errores en el ámbito digital aún está muy poco avanzada, aunque parezca lo contrario. Algunos ejemplos:

  • Sistemas operativos permiten que el usuario arruine el ordenador borrando unos cuantos archivos clave sin pedir confirmación.
  • Teléfonos que no son capaces de distinguir cuando estamos llamando de forma accidental cuando por la posición del teléfono, la cantidad de luz que recibe y otras cosas podrían anticiparlo.
  • Webs transaccionales que no ponen límites a los campos numéricos donde se introducen cantidades ni avisan cuando una operación es rara (transferir la nómina de un empleado poniendo un cero de más) o permitiendo un 'deshacer' sencillo.
  • Etc.

Apuesto a que ahora piensas en el 'undo' de Gmail. Sí, ese pequeño detalle nos ha evitado a todos muchos disgustos con el correo electrónico. Incorporar mecanismos de prevención de error es más sencillo de lo que parece. Para ello hacen falta básicamente tres cosas:

  1. Que los puntos críticos estén diseñados de forma que toda la atención del usuario vaya a una sola tarea (por ser un proceso túnel o porque la tarea ocupa el 100% del ancho de la pantalla, por ejemplo)
  2. Permitir el 'undo' rápido (para una foto subida o un whatsapp enviado, por ejemplo)
  3. Aplicar técnicas de mapeado (match de color, forma o posición) y zoning  para bien señalar o bien limitar las áreas útiles, el contenido que puede entrar en ellas y la forma en que debe hacerlo.

Existen docenas de ejemplos cotidianos de prevención de error. También hay unos cuantos muy buenos en el medio interactivo. ¿Se te ocurre alguno? Te invito a que uses los comentarios para compartirlo con todo el mundo.