Archivo de la categoría "diseño de interacción"

Gapminder disponible para todos

Lunes, 23 de Abril de 2007

Si os impresionó, como a mi, la presentación de Gapminder que hizo Hans Roslling en TED, merece la pena que dediquéis un rato a trastear con The Gapminder World, ahora alojado en Google.
No es más que la aplicación disponble a cualquiera y precargada con datos de todos los paises acerca de:

  • emisiones de dióxidos de carbono
  • mortalidad infantil
  • fertilidad
  • uso de medidas anticonceptivas
  • crecimiento económico (%)
  • Renta per cápita
  • usuarios de internet por 1000 habitantes
  • expectativa de vida
  • % del presupuesto en gasto militar
  • escolaridad infantil femenina
  • teléfonos móviles por 1000 habitantes
  • médicos por 1000 habitantes
  • población
  • población urbana
  • % de mujeres trabajadoras

gapminder1.png

En este ejemplo se ve la relación inversamente proporcional entre esperanza de vida (vertical) y fertilidad (horizontal). Los paises naranjas son Europa, los rojos asia y los azules oscuros son África.

La aplicación te permite cruzar todos estos datos entre si y ver su evolución en el tiempo. Así se hace evidente qué influye en qué y qué paises van mejor o peor. Verdaderamente impactante.

La herramienta también permite que cargues tus propios datos para visualización, cosa que yo no he hecho, pero que no descarto como forma alternativa de estudiar las estadísticas de uso de un servicio web, por ejemplo.

El dato se vuelve bello o simplemente aterrador cuando podemos ponerlo en el contexto adecuado. Muy en la linea de los últimos premiados en Malofiej y muy recomendable como recurso educativo. Ojalá en la carrera nos hubieran enseñado geografía humana así y no con apuntes dictados.

Faz, revista de diseño de interacción

Domingo, 15 de Abril de 2007

Hace unos días presentamos Faz, la primer revista-journal de diseño de interacción en lengua española. Nuestro objetiuvo es conseguir una publicación de nivel en la que publicar contenidos de carácter científico y de divulgación. Creemos que es posible y que hay músculo suficiente.

logo-faz.png
No es un proyecto nuevo. El germen fue una cosa llamada Miranda que no llegó a progresar. Marcelo Garrido retomó el proyecto con fuerza, la ha dado forma, fuerza y vigor. En unos meses deberíamos tener suficiente contenido para lanzar el primer número.El funcionamiento de Faz es parecido al de los journals clásicos, sólo que menos rancio y algo más ágil. Cuando alguien quiere publicar un artículo (o reseña, crónica, columna, etc.) debe someter su trabajo a la revisión de un comité editorial. Es algo parecido a la moderación de una lista, aunque que también se presta atención a la calidad del contenido (y no solo a lo formal).

En el caso de Faz, el Comité Editorial es DE LUJO. Además de gente muy respetada en el ámbito hispanohablante hay gente de prestigio mundial. Sin desmereceer a los demás, quiero destacar a Peter Morville, Ricardo Baeza-Yates o Gerrit van der Veer. Con un comité así queda claro que lo que se publique tendrá repercusión.

En Faz yo soy Editor de Divulgación. Mi tarea es estimular y asegurar el contenido de calidad de las contribuciones que no son estrictamente científicas: reportajes, reseñas de libros o eventos, artículos de opinión, ensayos, recopilaciones, etc.

Se me ocurren un montón de personas y temas interesantes que podrían tener cabida en la revista. Si alguno se lanza le sugiero que eche un vistazo a las guías para publicar textos divulgativos y escriba un email con el resumen. Apuesto a que esta comunidad tiene para llenar diez números de la revista de una vez.

A los investigadores les podría decir lo mismo, pero de eso se encargará Ariel Guersenzvaig, que para eso es el Editor Científico (y uno de mis ídolos).

Programa Vostok, un lanzamiento especial en un día especial (o espacial)

Jueves, 12 de Abril de 2007

Tal día como hoy de 1961 Yuri Gagarin despegó a bordo de la nave Vostok-1 para orbitar alrededor del planeta. Sus primeras palabras fueron Puedo ver la Tierra, es muy bella. Aquellos pioneros espaciales afrontaron su gesta como una búsqueda de la belleza, quedando muy por encima de la propaganda política de su época.

programa-vostok-logo.png

Esa actitud de búsqueda y honestidad, de la que se podrían contar mil anécdotas, siempre me ha parecido inspiradora.En homenaje a todos ellos, decidí que mi proyecto actual se llamara Programa Vostok. Y qué mejor día para anunciarlo que hoy, aniversario del primer viaje.

Formar a cinco diseñadores de interacción

La primera tarea del Programa Vostok es formar a cinco diseñadores de interacción durante cinco meses, con mucha atención y voluntad. Esas cinco personas tendrán mañana su primera sesión de cuatro horas. Confieso que estoy algo nervioso; es una responsabilidad muy grande.

Diseñar productos digitales

Mi otro objetivo es diseñar productos digitales para personas normales y corrientes. Es algo que empecé a hacer de verdad con los mejores cuando diseñamos La Coctelera. Después vino 11870.com por último Feevy.

En estos momentos estoy diseñando un lector de noticias que María Martínez va a programar (lujazo!).

Consultoría

En unas semanas empezaré a hacer consultoría de diseño de interacción y productos digitales. Espero poder trabajar en proyectos bonitos con clientes inteligentes, de esos con los que aprendes mientras trabajas.

Sobre el logo…

Algunos ya sabrán que Vostok significa este, oriente, por donde sale el sol. Es el símbolo clásico de la razón. Respecto al logotipo, como podéis ver, es un cohete en posición vertical, símbolo del viaje que está a punto de empezar.

En resumen…

Empiezo nueva etapa con un propósito firme, dedicarme a lo que me gusta. Hacerlo lo mejor posible y siempre de acuerdo con mis principios y valores. Como decía Trecet, la busqueda de la belleza es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo.

Poyekhali!

Un buen lector de feeds

Martes, 27 de Marzo de 2007

Llevo bastante tiempo (años) dándole vueltas a la idea de los lectores de feeds y con ganas de diseñar uno. Los que hay fallan por muchos lados y aún no hemos dado con la tecla para hacerlos mejores. Hay varios hechos que me llaman mucho la atención.

Nadie usa lectores de feeds (ni sabe lo que son).

Y cuando digo nadie me refiero a un porcentaje muy bajo de la gente que usa internet. No es algo que me invente yo. La gente del proyecto SPIRE lo deja muy claro en un interesantísimo estudio (pdf) publicado recientemente:


¿Queda claro? Quienes más lo usan son los menores de 18 años y no pasan de ser el 20%. De otras edades ni hablamos. Y eso que la muestra está obtenida online, con el consiguiente sesgo techie que suelen tener estos datos. Especialmente interesante es la comparativa con el Messenger o con la Wikipedia, tanto por edad como por porcentaje de usuarios.También podemos verlo de otro modo:

La gran mayoría de la gente común y normal ni usa lectores de feeds (al menos Bloglines, el más popular) ni ha oido hablar de eso. No le demos más vueltas.

El problema está en el concepto: ¿qué demonios es un feed?

El concepto de feed no es sencillo para los profanos: “Es un archivo invisible que tienen algunas webs (sólo algunas), donde se van publicando las cosas nuevas para que desde fuera las lean”. ¡Uf!

Por muy bien que lo diseñemos, un lector de feeds siempre tendrá un handicap a la hora de ganar usuarios: para saber usarlo hay que saber qué es un feed. Si todas las webs tuvieran feed no habría problema, bastaría con que el usuario supiera la URL de la web que quiere leer y el programa lector se haría cargo de averiguar cuál es el archivo RSS y hacer que todo funcionase. El problema aparece cuando hay que explicar que no todas las webs funcionan así; acaba uno teniendo que hablar de feeds y rss sea como sea. Es un callejón sin salida.

Los que sí usan feeds lo hacen compulsivamente.

Hace unos días hice una pequeña encuesta entre los miembros de Cadius (usuarios ultra-avanzados) sobre cómo usaban ellos los lectores de feeds. Al ver los resultados confirmé una sospecha: cuanto más veterano es el usuario, más frecuentemente consulta los feeds. Casi como una droga: con el tiempo te atrapa y te pide más y más dosis, cada vez con más frecuencia.

Muchos posts sin leer, malo. Ningún post sin leer, malo.

Es lo más divertido del asunto. El uso compulsivo de los lectores de feeds actuales lleva irremediablemente a la ansiedad informacional. Pero curiosamente es tan malo encontrar 100 posts sin leer como encontrar el contador a cero. Si nos encontramos con 200 posts sin leer nos entra la angustia y acabamos haciendo una pasada superficial para calmar nuestra conciencia y sentir que hemos cumplido con los deberes informacionales. Si el contador está a cero, nos ponemos de los nervios. Se nos acaba internet. Un montón de trabajo y no hay en qué procrastinar. En ese momento leeríamos lo que fuera por tal de calmar el mono.

El adicto al lector de feeds busca formas de autoengañarse.

Es impresionante ver cómo intentamos racionalizar el uso compulsivo de feeds. “Yo los organizo en carpetas según prioridad”, “yo borro uno cada vez que añado uno”… Recuerda a eso que todos hemos oido de “yo no soy yonki, lo tengo controlado” o “voy a salir, ya no me meto tanto”.

Diseñar un buen lector de feeds (o al menos uno diferente).

Volviendo al tema, lo que me interesa no son los lectores compulsivos sino cómo popularizar los lectores de feeds entre quienes no lo usan. Cómo hacerlo elegantemente, sin convertirlos en yonkis informacionales y sin tener que llenarles el cerebro de palabros como feed, sindicación, xml, rss, atom… Cómo hacer un buen lector de feeds, o al menos uno distinto.

Hace años que me apetece ponerme con ello. Tengo algunas cosas claras y otras borrosas, pero creo que hemos aprendido mucho en este tiempo y que merece la pena intentarlo. Os confieso que llevo semanas garabateando cosas en el cuaderno y que ya he hecho algún que otro prototipo (aún no me atrevo a enseñar nada). Será una bonita segunda misión para el Programa Vostok.
Me va a hacer falta contar con alguien capaz de maquetar y programar la cosa con muchas ganas y profesionalidad. Que pueda dedicarle tiempo de forma responsable y quiera hacerlo por amor a las personas. Si sabes de alguien escribeme, por favor.

Mientras tanto, me vendrá bien conocer historias de gente que empieza a usar los lectores, de nuestros padres, madres y amigos que trabajan en otras cosas, de cuántos feeds leen, cómo lo usan, cómo empezaron, qué clase de cosas leen, quién se los ha configurado, cómo han evolucionado. Todo eso. Gracias por adelantado.

Twitter y la gestión del tiempo

Domingo, 10 de Diciembre de 2006

Esta semana he descubierto Twitter (sí, ya sé, voy con retraso). El caso es que me ha sorporendido mucho; me gusta, pero aún no tengo claro si es algo bueno o completamente pernicioso.

Para quienes no lo conozcáis, Twitter es una aplicación web que sirve para contarles a tus contactos (y al mundo entero) qué estás haciendo en cada momento. Así de sencillo y así de poderoso.

Botón, botoooon!!

La idea me ha recordado al típico mensaje de estado que podemos personalizar en los clientes de mensajería, cosas del tipo “escuchando a Strauss”, “mi jefe es lo peor” o “Juantxu tkm”. Básicamente eso, pero mejorado con la capa social. No sólo transmitimos, sino que a la vez todos leemos lo de todos.

Leí por ahí, en una de esas comparativas de lo viejo contra lo nuevo que

web 1.0 was about “me and you” while web 2.0 is about “us”

Creo que eso resume muy bien de qué va esta aplicación.

Por cierto, me ha encantado la posibilidad de customizar el fondo de tu página como usuario. Le da mucha personalidad tanto a la página de cada usuario como al ecosistema entero:

Customizando el look de nuestra página en Twitter
La huella cromática (ojo, el concepto es mio) deja de ser uniforme y se convierte en un collage de formas y colores. Un poquito al estilo de MySpace, pero con más elegancia y aparentemente mejores resultados.

Twitter te pide que estés pendiente de lo que hacen tus amigos en todo momento (por si no fuera poco con estar pendiente de lo que escriben). Está por ver si tras esto nos quedará capacidad de concentración para las cosas “serias” o si twitter alimentará aún más al monstruo procrastinador “venga, me pongo ya a trabajar, en cuanto haya leído los feeds y me haya puesto al día de qué está haciendo todo el mundo ahora”.

En ese sentido, el del asunto de las interrupciones está excelentemente tratado en The Asymptotic Twitter Curve por Kathy Sierra. Lo mejor es esta gráfica que muestra diferentes tecnologías y el tiempo que transcurre entre sus interrupciones:

Curva de Twitter

Lo que viene a decir Sierra es que las interrupciones habituales de estas tecnologías no nos permiten llegar al estado de fluir (cuando tu concentración es óptima y te centras al 100% en un tema) y que Twitter va a poner las cosas aún más difíciles.

Yo, de momento, me he instalado el widget twitgit y así puedo seguir lo que hacen mis contactos sin tener siquiera que abrir el navegador ;-)

Materiales de dibujo para prototipado de papel

Lunes, 3 de Julio de 2006

Daniel Torres Burriel ha escrito una bonita apología del prototipado en papel, con lápiz de madera y goma, con sosiego y sin la radiación del monitor. Suscribo todo lo que Daniel dice. Además, me ha evocado el olor a papel y madera, me ha tocado la fibra sensible, mi debilidad: el material de dibujo.

El lápiz que propone Daniel, el amarillo y negro, se acaba pronto (de eso se trata). Mejor sustituirlo por el clásico Mars Tecnico, también de Staedtler. Un lapicero indestructible. Cayó uno en mis manos hace 10 años, junto con una caja de minas. No una cajita, una caja. Tengo minas para los próximos 8 años.
Staedtler Mars Tecnico
Añado también un buen cuaderno de bocetos (”sketchbook”) tamaño A3 y con suficiente gramaje para aguantar lápiz y rotuladores sin empapar las páginas. Unos 90-100 g./m2 deberían ser suficientes. Es importante que el papel sea suficientemente rugoso para que el lápiz marque sin problemas, para que no tengamos que usar mina muy blanda, o nos ensuciaríamos mucho las manos. También es bueno que además de anillas tenga un troquel que permita separar hojas cómodamente. Hay muchas marcas decentes. Canson, por ejemplo, tiene cuadernos muy decentes por menos de 10-15 euros.

Podemos complementar con un buen rollerball negro, a ser posible un Lamy Accent Black, con suficiente peso en la zona inferior. Para los viajes de aventura, a la oficina del cliente, a la sala de reuniones, mejor llevar un 4 en uno. El Lamy 4 Pen equilibra muy bien el peso y no sientes que las minas le bailan en el interior. Muy resistente.

Lamy 4 Pen

¿Rotring? Nah! hace tiempo que me olvidé de ellos. Han perdido mucha calidad y parecen más preocupados en emular los diseños Porsche que en hacer bolígrafos que no se descascarillen.

Por último, para los colores, llevo un tiempo enamorado de los rotuladores Muji, los de gel, claro. Me gustan mucho los de 0,5mm y los de doble cabeza, de trazos más gordos, con sus colores tan 2.0 ;-)

Rotuladores Muji de doble cabeza

Muji también tiene buenos blocs de bolsillo (A7). Son una estupenda alternativa a los caros y sobrevalorados Moleskine, tan de moda últimamente.

Cuaderno Muji A7

Lo confieso, soy un sibarita de papelería técnica. Podría continuar, pero mejor me callo ya o me vais a terminar de aborrecer.

Los elementos del diseño de interacción y la estética.

Sábado, 3 de Septiembre de 2005

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David Heller se ha atrevido con uno de los temas más complicados en diseño de interacción: su relación con la estética. Lo ha hecho en un artículo titulado Aesthetics and Interaction Design: Preliminary Thoughts (pdf), publicado en Interactions, la revista de la ACM.

El artículo es breve, lo cuál tiene mucho mérito porque obliga a ir al grano y no andarse con rodeos. Heller deja claro que diseño y estética son indisolubles. Plantea que cada rama del diseño encuentra la estética en unos elementos específicos. En el caso del diseño de interacción no se trata sólo de los elementos visuales, sino también de aquellos que le son propios y exclusivos: el fluir.

Heller usa la metáfora del baile: cuando una pareja baila hay muchos elementos que hacen que su danza sea estética. Algunos son de superficie (los vestidos) y otros tienen relación con el ritmo y el movimiento. Cada tipo de baile necesita de una forma de moverse, una música y un tempo.

Lo he leído con ganas y me ha gustado, me ha hecho pensar. Heller ha tenido mucho valor al meterse en un berenjenal así, hablando de estética. El tema se presta a lecturas facilonas que confunden estética con estilismo y grafismo.

Sin embargo, creo que al análisis de Heller le falta algo de precisión a la hora de determinar lo que diferencia al diseño de interacción de las demás ramas del diseño. Si no se acotan bien esas diferencias, difícilmente se pueda profundizar en el concepto de estética en interacción.

En qué se diferencia el diseño de interacción del resto de diseños

El diseño de interacción se diferencia del resto de diseños en que necesita cuatro dimensiones: las tres del diseño industrial más una cuarta: el tiempo. Se trata de espacio y tiempo combinados de diferentes formas.

Las disciplinas clásicas hacen un uso diverso del espacio. El diseño gráfico es 2D y el industrial es 3D. El diseño de interacción, sin embargo, añade un factor nuevo: usuario y sistema intercambian información constantemente, interactúan. Por eso existe un flujo en los sistemas interactivos.

Una parte del diseño de interacción consiste en crear espacios donde tiene lugar ese intercambio. Los espacios existen a varios niveles: una pantalla, una sucesión de pantallas… La arquitectura de información es precisamente eso: definir los espacios.

La otra parte es el diseño del tiempo. Los diseñadores de interacción estamos constantemente manipulando el tiempo: al decidir los pasos de un proceso, al decidir la cantidad de información que va y viene en cada paso, al determinar si una tarea es abierta o es cerrada… También manipulamos el tiempo cuando decidimos cuánto contamos en una pantalla, si lo hacemos mediante texto o imagen, si son mensajes analíticos o sintéticos, etc.

Entonces, ¿dónde está la estética de la interacción?

Si aceptamos que la estética es la consecuencia de percibir algo bello, entonces la estética se encuentra en un conjunto de factores: orden, magnitud, proporción, equilibrio, armonía, simetría, regularidad, etc.

La estética de la interacción habrá que buscarla justo en lo que hace al diseño de interacción diferente del resto de diseños: espacio y tiempo.

Un sistema interactivo bello no lo es sólo por lo visual sino también por cómo propone los intercambios de información, cómo marca el tempo entre usuario y sistema. Algunas tareas requieren procesos lineales, otras entornos abiertos que inviten a la exploración. Muchas pantallas o pocas, información densa o ligera, hipertextualidad o secuencialidad… Los elementos visuales también contribuyen. En el diseño de cada pantalla se conjugan aspectos como equilibrio, color, proporción y armonía de las formas.

En resumen, creo que la relevancia -para el usuario- de cada uno de los elementos debe traducirse en un tratamiento bidimensional más o menos prominente y en un tratamiento temporal más o menos dilatado.

Le Corbusier decía que “la arquitectura y la música son hermanas, proporcionando la una y la otra el tiempo y el espacio”. Con permiso del maestro, añadamos el diseño de interacción a esa familia.

Diseño de interacción para La Coctelera.

Viernes, 13 de Mayo de 2005

qué mona la criatura, se parece a su padre

En este blog no acostumbro a hablar de mi empresa o de los proyectos en los que participo. Hoy haré una excepción. Quisiera comentar algunas cuestiones de diseño de La Coctelera, un proyecto con factura The Cocktail en cuyo diseño me he implicado.

La Coctelera es una herramienta de publicación de blogs como las demás, pero muy diferente. Tiene algunos elementos diferenciales: la interfaz de usuario, la oferta de características y la robustez en la tecnología.

Algunos de los planteamientos que se han seguido en su construcción:

Navegación mediante Mapeado Natural:

La interfaz del usuario posteador tiene un rasgo completamente diferenciador. Se trata de un diseño basado en mapeado natural (Norman, 1983). Consiste en un menú que visualmente replica la estructura exterior del blog. Si el usuario quiere cambiar el título de su bitácora, pulsa sobre la zona del título del mapa. Si quiere revisar posts anteriores, pulsa sobre la falda de la página, donde se van quedando los posts anteriores. En la ilustración de este post se pueden ver tres estados diferentes del mapa de navegación.

Todo lo que no es señal es ruido:

Los que me conocen saben que soy muy pesado con esa frase. Creo que resume al máximo la filosofía de diseño que hemos seguido con La Coctelera. ¿Elementos superfluos? No gracias. Nos hemos pensado cada píxel de la interfaz para que no haya nada arbitrario. Nada de “pon aquí un adornito” o de “ponlo aquí que cabe”.

Diseñar para lo más probable, y no para todo lo posible:

Es muy fácil confundir “probable” con “posible” cuando se está diseñando una aplicación. Sin embargo, son dos conceptos muy distintos. Diseñar para lo más probable significa sacrificar usos residuales, poco probables o minoritarios. Supone diseñar para el grueso de usuarios y taparse los oidos cuando suena eso de “y si un usuario quisiera…”.

Evitar el elementismo rampante:

Con La Coctelera existía (y existe) el peligro de que acabemos definiendo servicios y diseñando para nosotros o para gente como nosotros. Eso es lo que Norman define como “Elementismo Rampante” (rampant featurism). Todos los que hemos participado en la conceptualización y el diseño de La Coctelera tenemos blogs desde hace años y somos usuarios muy avanzados. Tenemos patrones de uso que poco tienen que ver con los de las nuevas hornadas.

En todo momento hemos intentado tener claro que no se trataba de superar las herramientas actuales con más características y flexibilidad. Se trataba de aplicar el “menos es más” de Mies van der Rohe.

Las fases beta están para aprender

La Coctelera es un proyecto abierto, pero todavía en fase beta. Los primeros usuarios nos están ayudando a descubrir errores y omisiones que poco a poco iremos corrigiendo. Será interesante ver cómo evolucionar la interfaz a medida que cambien los patrones de uso de la mayoría de usuarios.

Ah, por cierto, ahí va un par de muestras de arqueología coctelera: ejemplo 1 y ejemplo 2.

Delicious Library: cuando la biblioteca entra por la vista.

Domingo, 2 de Enero de 2005

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Hay personas a las que les gusta tener sus bibliotecas bien clasificaditas: cada libro con su ficha y un registro de “entradas y salidas”. No es mi caso. No lo era, al menos, hasta que hace algún tiempo me topé con Delicious Library, un programa de gestión de biblioteca y fonoteca (CDs) para Mac OS X.

Delicious Library contiene muchas innovaciones respecto a los programitas tradicionales. La mejor de todas es que su interfaz de usuario es predominantemente visual. De un vistazo vemos todos los libros de nuestra colección. Los vemos quiere decir que “los vemos”, que vemos una fotografía de sus portadas. Un gran acierto, si tenemos en cuenta que el aspecto exterior suele ser lo que nos ayuda a encontrar un libro en nuestra biblioteca.

La segunda innovación de Delicious Library es su integración con Amazon: cuando queremos añadir un libro basta con buscarlo en Amazon y el programa lo importa todo: los metadatos, las opiniones, la imagen de la portada…

Luego está la búsqueda por voz, la integración con el ipod, las altas mediante webcam, etc. Son sorprendentes, pero para mi gusto son secundarias.

Hay algo especial y muy difícil de describir en el uso de esta aplicación. Hace que se le tenga más cariño a la biblioteca personal. Uno se descubre añadiendo libros nuevos de forma ritual: primero lo sellamos con el exlibris y luego lo añadimos a Delicious. El programa estimula la bibliofilia. Debe haber mucho kansei tras todo esto.

Detrás del programa está la gente de Delicious Monster: Mike Matas (18 años!) y Wil Shipley. Dos talentos huidos del mítico Omni Group que residen en Seattle, una ciudad que deja huella.

Delicious Monster todavía tiene algunos problemitas menores. En versiones futuras se prometen mejoras de usabilidad y conexión con los registros internacionales de Amazon.

¿Puede haber diseño de interacción con vocación de cambio?

Lunes, 1 de Noviembre de 2004

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Uno de los textos más bellos y motivadores jamás escritos sobre el diseño como profesión es el Manifiesto fundacional de la Bauhaus, escrito por Walter Gropius.

El texto hace un llamamiento por la unidad de las “disciplinas” en favor de la idea de volver al taller, de trabajar juntas y de formar un nuevo gremio que aune todos los saberes al servicio de un fin común. La Bauhaus reniega del diseño cortesano (lo que llaman artistas de salón) y propone democratizar la idea de hombre renacentista. Un gremio de creadores que construyan con una mentalidad libre de compartimentos.

La idea me parece preciosa, bella y extremadamente actual.

Hace unos días, leyendo Functioning Form, el excelente blog de Luke Wroblewski, se me erizó el vello. Luke denunciaba que nuestro gremio, falto de credos, se compartimentaba en disciplinas verticales en lugar de creencias horizontales.

En el mundo anglosajón-americano existe casi una docena de grupos y asociaciones que se atribuyen total representatividad sobre los profesionales y obras del diseño de interacción y la experiencia de usuario (AifIA, IxDG, AIGA, SIGGRAPH, BACHFES, STC, UPA, IDSA, etc.). Lo triste no es que compitan entre si sino que, como denuncia Luke Wroblewski, la razón de ser de todas ellas sea ocupar su pequeña parcela de conocimiento:

Instead of manifestos, these groups produce mission statements. Instead of advocating unique approaches (philosophies) to advancing user experience design they seek to expand their recognition and influence within companies and the design community.

Wroblewski propone sustituir el “soy especialista en…” por “creo en”. Tras ello sugiere un movimiento inspirado por la diversidad natural.

La idea de que el diseño debe emular las formas de la naturaleza, más sabia y armónica, es nueva en diseño de interacción. Es interesante y probablemente acertada. Pero quizás sea algo débil ideológicamente. Tiene fundamento, pero carece de verdadera vocación de cambio, al menos visto desde los ojos de un europeo.

¿Por qué los europeos, que todo lo vemos en clave ideológica, no hemos pensado el diseño de interacción desde nuestros valores? Quizás me equivoco, pero intuyo que todo lo que nos une a otros europeos y todo lo que nos diferencia del mundo anglosajón se acabará traduciendo en la forma y propósito de nuestro diseño de interacción. Llevo meses dándole vueltas a esta idea.