Una apología del sonido en las interfaces web.
Martes, 21 de Septiembre de 2004Dave Schroeder plantea una idea que hace pensar un poquito: la única manera que tiene una interfaz de “acercarse” al usuario es mediante el sonido. Y es muy cierto: todos los elementos interactivos de un sistema bajo PC son bidimensionales. Pero el sonido no. El sonido es tridimensional, crea ambientes, rodea al usuario.
¿Por qué nadie se atreve a usar sonido en la web? Pues no está muy claro.
Usamos sonido en la mayor parte de sistemas interactivos que nos rodean: desde las teclas del teléfono móvil hasta la rueda del iPod, pasando por los glucómetros de los diabéticos o el microondas, que suena con campanas o pitidos, según versiones.
Está claro que el uso de sonido para ofrecer feedback de sistema es algo más que habitual y muy estudiado en la interacción persona-ordenador. Hay bibliografía abundante sobre el tema. La mayoría de software cliente (el que se “instala”) hace uso de campanitas, timbres, melodías y otras señales acústicas. Un buen ejemplo lo tenemos en el trabajo de Frog Design para Apple, Compaq, SAP y otros muchos clientes. Los usuarios de Mac reconocerán el clásico “submarine” haciendo click sobre la ilustración de este artículo.
Sabemos que hay ciertas señales que deben confirmarse transmitiendo seguridad al usuario, tanto en software de escritorio como en local. Un ejemplo: el sonido de confirmación que se oye cuando recibimos correo.
Sabemos, además, que tenemos un abanico muy grande de tipologías sonoras, y que diferentes señales transmitirán diferentes ideas. Un sonido metálico no evoca lo mismo que el de un sonido cálido y envolvente. Probablemente el primero sea más indicado para avisar de situaciones anómalas y el segundo para confirmar una acción positiva. Como bien dice Dave Schroeder, lo importante es que el diseñador de interacción busque transmitir sensaciones, conceptos o ideas, en lugar de gustos o estilos.
Volvemos a la pregunta de antes: ¿por qué no usar sonido en las aplicaciones e interfaces web? Los detractores de esta solución suelen negarse por dos razones: la primera es que los archivos de sonido añaden peso y prolongan el tiempo de descarga; la segunda es que no todo el mundo dispone de altavoces o los tiene conectados, por lo que la señal se perdería.
El tiempo de descarga no tiene por qué ser un impedimento. Los buenos desarrolladores de front-end saben cómo y cuándo precargar archivos, que es una de las claves para que todo esté a punto para cuando el usuario llegue al lugar en el que vaya a recibir feedback sonoro. A la segunda pregunta contestaría algo de sentido común: el uso de sonido en una interfaz web no debería ser excluyente, sino complementario respecto a los métodos visuales clásicos.
Por otro lado, se me ocurre que, igual que se estandarizan otras cosas, podrían estandarizarse ciertos sonidos y compartirse entre muchas aplicaciones web. ¿Por qué mi banco, mi librería o mi correo web no pueden compartir el mismo sonido para confirmar transferencias, avisar de errores o avisarme antes de que expire la sesión? Y por qué no llevarlo más lejos aún: ¿por qué no puede Firefox traer un set de sonidos tipificados y estandarizados, que sean evocados por las diferentes aplicaciones web? Así no sólo se soluciona el aparente inconveniente del peso, sino que además reforzaríamos la eficacia de la señal estandarizandola: el usuario sólo tendría que familiarizarse con un set de sonidos, en lugar de tantos como aplicaciones.
No hace mucho, Boxes and Arrows publicó un artículo muy interesante acerca de las implicaciones del sonido en las interfaces de usuario: Why Is That Thing Beeping? A Sound Design Primer. El artículo dice poquito en términos de HCI, pero hace un buen recorrido histórico y temático por los diferentes tipos de sonido y aquello que tienden a evocar.
La presión por obtener interfaces ligeras, usables, accesibles y estandarizadas ejerce una influencia perversa. Hay quien confunde las cosas y entiende que perfeccionar la interacción mediante este tipo de ideas es caer en lo superfluo. ¡Qué equivocados están! Precisamente, el buen diseño de interacción es aquel que no descuida ningún aspecto cognitivo o perceptivo del individuo.









