Lifeline Radio: diseño social e implicaciones (desde la óptica de redes).

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Hace una semana recibí en casa la Radio Lifeline. Se trata de una radio autónoma, diseñada para acercar la educación a niños del tercer mundo sin recursos ni acceso a escuelas.

La pude comprar a través de C. Crane, mediante un programa muy interesante: por cada radio que compra alguien, ellos mandan otra al programa de la FreePlay Foundation, que es quien está impulsando el proyecto.

Para qué sirve

El fin de esta radio es hacer llegar la educación a niños y jóvenes de zonas muy desfavorecidas en paises como Ruanda, Níger, Zambia, Mozambique o Indonesia, entre otros. Se trata de niños sin acceso a escuelas, que subsisten por su cuenta y son vulnerables al virus del SIDA y a la guerra.

Mediante la Lifeline Radio los niños pueden acceder a programas educativos a distancia y asegurarse una formación mínima, estén donde estén.

Cómo es su diseño

Su principal característica es que se trata de una radio autónoma, no necesita pilas o una toma de corriente. Su batería se puede cargar mediante una placa solar incorporada o mediante una resistente manivela.

Se trata de una radio muy sólida, de un plástico muy duro. Debe pesar en torno a los 2 kgs. Toda su construcción está pensada para aguantar condiciones ambientales duras. Es resistente al sol y la humedad extremos, y la su forma facilita la portabilidad.

Recibe FM, AM y dos tramos diferentes de onda corta (SW), por lo que puede recibir emisiones de cualquier parte del mundo. Una curiosidad es que el dial no está grabado sobre el plástico, sino que es de papel y sus colores se pueden cambiar para evitar asociaciones delicadas con movimientos, ejércitos o partidos políticos.

También destaca que la antena es un simple alambre. Si se rompe o se pierde, se remplaza por otro y listos.

Diseño con vocación social y de calidad

Todo el proyecto alrededor de esta radio se me hace especialmente interesante. Por un lado, tiene una vocación social clara, muy loable. En la linea de la Refugee Radio que comentábamos aquí hace unas semanas y de las enseñanzas de Victor Papanek.

Los retos de diseño ante un producto así también son interesantes. Hay que diseñar un producto útil, eficaz, resistente, duradero, usable y autónomo. Y todo eso conteniendo los costes.

Fomentar el broadcast vs. las redes

Estoy convencido de que la gente Freeplay foundation tiene unas intenciones muy sanas. Pero sus radios pueden usarse de una forma muy perversa, igual que hicieron los Nazis con la radio de Kersting (después llamada Volksempfänger).

La radio es una tecnología fundamentalmente unidireccional. Permite que un centro distribuya un mensaje a muchos receptores pasivos. Puro broadcast. El medio favorito de quienes usan la comunicación con fines persuasivos (comerciales, religiosos, ideológicos o bélicos)

La misma Freeplay que enseña ciencias al niño campesino de Burundi puede difundir consignas de limpieza étnica en Ruanda o mensajes yihadistas en Indonesia.

Ese es el lado perverso de las tecnologías broadcast: nunca se usan con fines filantrópicos.

¿Y si le diésemos la vuelta al modelo mediante tecnología en red? ¿Qué pasaría si en lugar de receptores se distribuyesen transceptores?. Pues ocurriría que cada usuario sería emisor y receptor a la vez. Se podrían destinar ciertas frecuencias a la educación de los chavales, y mantener otras para permitir la comunicación libre entre usuarios.

The Economist nos contaba cómo la telefonía móvil estaba revitalizando la economía de algunas zonas de África. Los móviles, sin embargo, sólo permiten comunicación punto a punto, no broadcast. La esencia de los transceptores es que hacen las dos cosas a la vez. No es one to one, sino many to many.

La radio en red permite conversaciones del valle a la montaña, de una aldea a otra. Capaces de atravesar fronteras, sin control y gratis. Sólo harían falta unas horas de sol al día o el músculo contra la manivela.

Me cuesta imaginar las implicaciones culturales, económicas y políticas de algo así, pero las intuyo importantes. Qué interesante sería leer a gente como Medina o De Ugarte, expertos en teoría de redes y ciberactivismo, reflexionando sobre el tema.

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