Tipologías y estilos en el etiquetado social
16 de Julio, 2006La motivación de las personas al etiquetar un contenido en un sistema de tagging social condiciona la eficiencia del sistema para el colectivo de usuarios. Tenemos asumido como un axioma que la suma de comportamientos individuales “democratiza” y beneficia al sistema general. Sin embargo, no en todos los sistemas hay diversidad homogénea de taggeadores ni las sumas son siempre normalizantes. Al contrario, hay estilos muy marcados de tagging y hay entornos que funcionan mejor o peor precisamente porque en ellos predomina uno u otro estilo de tagging.
En la reciente Desconferencia 01 Ana Núñez proponía escenarios donde el tagging social fuera el rey. Sugería entornos en los que se dejara a los usuarios que fueran quienes, mediante etiquetado social, hicieran una “versión libre” del catálogo de una tienda, pasando de taxonomías corporativas. Este sistema sería apropiado para entornos con usuarios muy diferenciados, muy “clan”, que se conocen entre ellos y que conocen el “producto” casi mejor que el dueño del lugar. El resultado de aplicar una idea así sería, por ejemplo, una tienda de ropa donde la clasificación es menos “racional” y más asociada a valores, ideas e imaginario compartido por los usuarios.
La idea subyacente a esta reflexión es que un grupo de usuarios con unas características definidas taggeará de una forma única y muy definida. Por lo tanto, imprimirá una configuración diferenciadora al entorno sobre el que actúa.
Después de observar mucho el patrón de uso de Del.icio.us y Flickr, podemos sugerir cuatro estilos muy diferenciados de tagging (y sus consecuencias en el sistema):
1. Etiquetado egoísta
Etiquetamos algo con términos que nos sirvan para encontrarlo si después lo necesitamos. Usamos etiquetas muy significativas para nosotros, pero carentes de significado fuera de su contexto personal. Ejemplos: “trabajo”, “vacaciones”, “pendiente de leer”, “para Juan”, “cursillo”.
Con el tiempo, a medida que aumenta el número de ítems etiquetados, algunos usuarios tienden a sistematizar su estilo mediante etiquetas temáticas generalmente aceptadas. Tarde o temprano toca ordenar la casa, y esto se hace usando más etiquetas temáticas o adjetivas (”fotografía”, “webdev”, “divertido”) y menos etiquetas de acción (”para yusef”, “pendiente de leer”, “maruchi”). Esta evolución hace que el etiquetado siga siendo egoísta, pero gane mucha utilidad social.
- Beneficio social: Variable (de poco a medio), según la madurez del taggeador. Cuando usa términos más personales, el etiquetado egoísta llena de anomalías y ruido el sistema. Cuando el usuario empieza a sistematizar el etiquetado (usando etiquetas más temáticas) aumenta el beneficio social.
- Motivación: La motivación para etiquetar egoistamente es alta. Lo hacemos para nuestro propio beneficio.
2. Etiquetado Amiguista
Etiquetamos algo para compartirlo con otras personas de nuestro círculo (amigos, colegas, compañeros) y usamos términos consensuados y desconocidos para el resto. Ejemplos: “desconferencia”, “cadius”, “asobine”,
- Beneficio social: Alto. Este estilo de etiquetado aporta más bien poco a los grupos grandes, pero es sumamente útil en grupos pequeños. Eventualmente, puede que un tema minoritario pase a ser de dominio público y el tag cobre especial relevancia (ej: “blogosfera”, “ajax”).
- Motivación: La motivación en el etiquetado amiguista es muy alta: sirve para compartir y para reforzar el sentimiento de comunidad entre un grupo.
3. Etiquetado Altruista
Etiquetamos algo con el afán sincero de compartirlo con el resto del mundo, eligiendo las etiquetas que creemos que son más descriptivas, conocidas y generalmente aceptadas. Ejemplos: “música”, “años 60″, “clásicos”, “pop”, “the beatles”.
- Beneficio social: Muy alto. Este estilo de etiquetado es el que más contribuye a facilitar la recuperación de información al resto de usuarios. Es el más generoso.
- Motivación: Baja. Etiquetar así es trabajoso. Y no hay premio por ello. Es difícil que a alguien le motive hacer bien un trabajo para los demás cuando no hay un beneficio directo asociado.
4. Etiquetado Populista
Etiquetamos algo para hacerlo más atractivo y que obtenga visitas. Para ello usamos etiquetas que sean populares y llamativas a la mayoría. Ejemplos: “muy bueno”, “sexo”, “super-interesante”, “top10″.
- Beneficio social: absolutamente ninguno. Es spam.
- Motivación: Alta. Quienes recurren a este estilo de tagging lo hacen buscando un beneficio directo y evidente, aunque la labor de etiquetado sea completamene inutil para la recuperación de información (la suya o la de otros).
En cualquiera de nosotros convive más de un estilo a la vez. No es que haya “etiquetadores egoistas”, sino que a veces etiquetamos las cosas de modo egoista. Depende del momento y, sobre todo, de la cosa a etiquetar. El estilo que usamos puede ser fruto de un esfuerzo consciente y voluntario (etiquetado altruista, etiquetado populista) o bien surgir de forma más natural (etiquetado egoista, etiquetado amiguista).
Si lo representamos gráficamente, usando el beneficio social y la motivación colectiva como magnitudes de referencia, quedaría un gráfico similar a éste:

Las formas de etiquetado que buscan ser útiles al mayor número de gente (la populista y la altruista) son precisamente las que más esfuerzo demandan al etiquetador y menos le motivan. Y viceversa: las más usadas probablemente serán la egoista y la amiguista.
De lo anterior se desprende que si en un sistema van a predominar las formas egoistas y amiguistas, puede que se nos queden muchos recursos “mal etiquetados”. Quizás sea necesario establecer mecanismos de equilibrio para corregir esa anomalía “asocial”.
Uno de esos mecanismos de corrección podría ser el etiquetado profesional: garantizar profesionalmente que todos los recursos tienen un mínimo de etiquetas comunmente aceptadas y conocidas. Y hacerlo conforme a una ontología determinada, para asegurar que existe consistencia entre esos mínimos. En otras palabras, el etiquetado altruista lo pone la casa.
Para concluir, es evidente que los sistemas de etiquetado social pueden ser muy beneficiosos si se aplican bien. Sin embargo, no existe una fórmula mágica para que funcionen solos, pues hay demasiadas variables influyendo simultáneamente. Lo que es evidente es que un sistema de tagging social con vocación generalista no será suficientemente efectivo si no se aplican mecanismos correctores (o equilibradores) desde el conocimiento de las motivaciones y los estilos de los usuarios.
_____
Post Scriptum (7-08-2006): He hecho algunos cambios en la tipología de etiquetado egoista tras las acertadas observaciones de Yusef Hassan en los comentarios a la primera versión del artículo.












