Tipologías y estilos en el etiquetado social

16 de Julio, 2006

La motivación de las personas al etiquetar un contenido en un sistema de tagging social condiciona la eficiencia del sistema para el colectivo de usuarios. Tenemos asumido como un axioma que la suma de comportamientos individuales “democratiza” y beneficia al sistema general. Sin embargo, no en todos los sistemas hay diversidad homogénea de taggeadores ni las sumas son siempre normalizantes. Al contrario, hay estilos muy marcados de tagging y hay entornos que funcionan mejor o peor precisamente porque en ellos predomina uno u otro estilo de tagging.

En la reciente Desconferencia 01 Ana Núñez proponía escenarios donde el tagging social fuera el rey. Sugería entornos en los que se dejara a los usuarios que fueran quienes, mediante etiquetado social, hicieran una “versión libre” del catálogo de una tienda, pasando de taxonomías corporativas. Este sistema sería apropiado para entornos con usuarios muy diferenciados, muy “clan”, que se conocen entre ellos y que conocen el “producto” casi mejor que el dueño del lugar. El resultado de aplicar una idea así sería, por ejemplo, una tienda de ropa donde la clasificación es menos “racional” y más asociada a valores, ideas e imaginario compartido por los usuarios.

La idea subyacente a esta reflexión es que un grupo de usuarios con unas características definidas taggeará de una forma única y muy definida. Por lo tanto, imprimirá una configuración diferenciadora al entorno sobre el que actúa.

Después de observar mucho el patrón de uso de Del.icio.us y Flickr, podemos sugerir cuatro estilos muy diferenciados de tagging (y sus consecuencias en el sistema):

1. Etiquetado egoísta

Etiquetamos algo con términos que nos sirvan para encontrarlo si después lo necesitamos. Usamos etiquetas muy significativas para nosotros, pero carentes de significado fuera de su contexto personal. Ejemplos: “trabajo”, “vacaciones”, “pendiente de leer”, “para Juan”, “cursillo”.

Con el tiempo, a medida que aumenta el número de ítems etiquetados, algunos usuarios tienden a sistematizar su estilo mediante etiquetas temáticas generalmente aceptadas. Tarde o temprano toca ordenar la casa, y esto se hace usando más etiquetas temáticas o adjetivas (”fotografía”, “webdev”, “divertido”) y menos etiquetas de acción (”para yusef”, “pendiente de leer”, “maruchi”). Esta evolución hace que el etiquetado siga siendo egoísta, pero gane mucha utilidad social.

  • Beneficio social: Variable (de poco a medio), según la madurez del taggeador. Cuando usa términos más personales, el etiquetado egoísta llena de anomalías y ruido el sistema. Cuando el usuario empieza a sistematizar el etiquetado (usando etiquetas más temáticas) aumenta el beneficio social.
  • Motivación: La motivación para etiquetar egoistamente es alta. Lo hacemos para nuestro propio beneficio.

2. Etiquetado Amiguista

Etiquetamos algo para compartirlo con otras personas de nuestro círculo (amigos, colegas, compañeros) y usamos términos consensuados y desconocidos para el resto. Ejemplos: “desconferencia”, “cadius”, “asobine”,

  • Beneficio social: Alto. Este estilo de etiquetado aporta más bien poco a los grupos grandes, pero es sumamente útil en grupos pequeños. Eventualmente, puede que un tema minoritario pase a ser de dominio público y el tag cobre especial relevancia (ej: “blogosfera”, “ajax”).
  • Motivación: La motivación en el etiquetado amiguista es muy alta: sirve para compartir y para reforzar el sentimiento de comunidad entre un grupo.

3. Etiquetado Altruista

Etiquetamos algo con el afán sincero de compartirlo con el resto del mundo, eligiendo las etiquetas que creemos que son más descriptivas, conocidas y generalmente aceptadas. Ejemplos: “música”, “años 60″, “clásicos”, “pop”, “the beatles”.

  • Beneficio social: Muy alto. Este estilo de etiquetado es el que más contribuye a facilitar la recuperación de información al resto de usuarios. Es el más generoso.
  • Motivación: Baja. Etiquetar así es trabajoso. Y no hay premio por ello. Es difícil que a alguien le motive hacer bien un trabajo para los demás cuando no hay un beneficio directo asociado.

4. Etiquetado Populista

Etiquetamos algo para hacerlo más atractivo y que obtenga visitas. Para ello usamos etiquetas que sean populares y llamativas a la mayoría. Ejemplos: “muy bueno”, “sexo”, “super-interesante”, “top10″.

  • Beneficio social: absolutamente ninguno. Es spam.
  • Motivación: Alta. Quienes recurren a este estilo de tagging lo hacen buscando un beneficio directo y evidente, aunque la labor de etiquetado sea completamene inutil para la recuperación de información (la suya o la de otros).

En cualquiera de nosotros convive más de un estilo a la vez. No es que haya “etiquetadores egoistas”, sino que a veces etiquetamos las cosas de modo egoista. Depende del momento y, sobre todo, de la cosa a etiquetar. El estilo que usamos puede ser fruto de un esfuerzo consciente y voluntario (etiquetado altruista, etiquetado populista) o bien surgir de forma más natural (etiquetado egoista, etiquetado amiguista).

Si lo representamos gráficamente, usando el beneficio social y la motivación colectiva como magnitudes de referencia, quedaría un gráfico similar a éste:

Motivacion y estilos en el etiquetado social
Las formas de etiquetado que buscan ser útiles al mayor número de gente (la populista y la altruista) son precisamente las que más esfuerzo demandan al etiquetador y menos le motivan. Y viceversa: las más usadas probablemente serán la egoista y la amiguista.

De lo anterior se desprende que si en un sistema van a predominar las formas egoistas y amiguistas, puede que se nos queden muchos recursos “mal etiquetados”. Quizás sea necesario establecer mecanismos de equilibrio para corregir esa anomalía “asocial”.

Uno de esos mecanismos de corrección podría ser el etiquetado profesional: garantizar profesionalmente que todos los recursos tienen un mínimo de etiquetas comunmente aceptadas y conocidas. Y hacerlo conforme a una ontología determinada, para asegurar que existe consistencia entre esos mínimos. En otras palabras, el etiquetado altruista lo pone la casa.

Para concluir, es evidente que los sistemas de etiquetado social pueden ser muy beneficiosos si se aplican bien. Sin embargo, no existe una fórmula mágica para que funcionen solos, pues hay demasiadas variables influyendo simultáneamente. Lo que es evidente es que un sistema de tagging social con vocación generalista no será suficientemente efectivo si no se aplican mecanismos correctores (o equilibradores) desde el conocimiento de las motivaciones y los estilos de los usuarios.

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Post Scriptum (7-08-2006): He hecho algunos cambios en la tipología de etiquetado egoista tras las acertadas observaciones de Yusef Hassan en los comentarios a la primera versión del artículo.

Materiales de dibujo para prototipado de papel

3 de Julio, 2006

Daniel Torres Burriel ha escrito una bonita apología del prototipado en papel, con lápiz de madera y goma, con sosiego y sin la radiación del monitor. Suscribo todo lo que Daniel dice. Además, me ha evocado el olor a papel y madera, me ha tocado la fibra sensible, mi debilidad: el material de dibujo.

El lápiz que propone Daniel, el amarillo y negro, se acaba pronto (de eso se trata). Mejor sustituirlo por el clásico Mars Tecnico, también de Staedtler. Un lapicero indestructible. Cayó uno en mis manos hace 10 años, junto con una caja de minas. No una cajita, una caja. Tengo minas para los próximos 8 años.
Staedtler Mars Tecnico
Añado también un buen cuaderno de bocetos (”sketchbook”) tamaño A3 y con suficiente gramaje para aguantar lápiz y rotuladores sin empapar las páginas. Unos 90-100 g./m2 deberían ser suficientes. Es importante que el papel sea suficientemente rugoso para que el lápiz marque sin problemas, para que no tengamos que usar mina muy blanda, o nos ensuciaríamos mucho las manos. También es bueno que además de anillas tenga un troquel que permita separar hojas cómodamente. Hay muchas marcas decentes. Canson, por ejemplo, tiene cuadernos muy decentes por menos de 10-15 euros.

Podemos complementar con un buen rollerball negro, a ser posible un Lamy Accent Black, con suficiente peso en la zona inferior. Para los viajes de aventura, a la oficina del cliente, a la sala de reuniones, mejor llevar un 4 en uno. El Lamy 4 Pen equilibra muy bien el peso y no sientes que las minas le bailan en el interior. Muy resistente.

Lamy 4 Pen

¿Rotring? Nah! hace tiempo que me olvidé de ellos. Han perdido mucha calidad y parecen más preocupados en emular los diseños Porsche que en hacer bolígrafos que no se descascarillen.

Por último, para los colores, llevo un tiempo enamorado de los rotuladores Muji, los de gel, claro. Me gustan mucho los de 0,5mm y los de doble cabeza, de trazos más gordos, con sus colores tan 2.0 ;-)

Rotuladores Muji de doble cabeza

Muji también tiene buenos blocs de bolsillo (A7). Son una estupenda alternativa a los caros y sobrevalorados Moleskine, tan de moda últimamente.

Cuaderno Muji A7

Lo confieso, soy un sibarita de papelería técnica. Podría continuar, pero mejor me callo ya o me vais a terminar de aborrecer.

La generación de la Desconferencia

3 de Julio, 2006

Ayer me pasé el día en la Desconferencia 01, el primer encuentro entre profesionales de la interacción donde se aprende y se aporta conocimiento simultáneamente.

Logo de la Desconferencia

Valió la pena montarlo. Y desde luego, fue un lujo haber participado.

El encuentro empezó alrededor de las 11h de la mañana, en las flamantes nuevas oficinas de The Cocktail. Todo el mundo allí, como un clavo. Algunos un poquito asustados porque no tenían mucha experiencia hablando en público, otros tímidos porque no conocían casi a nadie, pero se respiraba la camaradería.

Dentro de poco estarán disponibles los audios y videos de las charlas. Prefiero no resumirlas ni valorarlas una a una, pero os podéis imaginar: algunas se me hicieron muy entretenidas, otras me sembraron dudas y un par de ellas me resultaron muy muy inspiradoras.

Se tocaron muchos temas diferentes, desde cuestiones prácticas sobre prototipado, CMS o checklists de evaluación hasta reflexiones más teóricas sobre el tipo de proyectos que queremos hacer, sobre cómo trabajar mejor o cuáles son nuestras motivaciones.

Comparen eso con un curso de 500-1000 eurazos donde se empieza con eso de “¿qué es la usabilidad?, según el ISO/IEC 9126 es la medida…”. No hay color.

A pesar de que hubo tantos temas como ponentes, todo se relacionaba con todo en los turnos de preguntas. Era como un haz de hilos que se van entretejiendo en cordeles y que poco a poco forman una cuerda gruesa, sólida y resistente, capaz de aguantarlo todo.

Valió la pena, decía. Por lo que aprendimos todos y por ese sentimiento tan especial que queda después, como de complicidad con la gente que estuvo, como de “ahora estamos todos alineados”. Sí, tenemos que seguir debatiendo, enseñando y aprendiendo entre todos, pero hemos hecho una puesta en común tremendamente útil.

Esa sensación, sí, es muy difícil de describir. No creo que sea exclusiva de la desconferencia. De alguna forma se había materializado allí y en ese momento, aunque es algo más amplio, que se concentra alrededor de ciertas listas, ciertas ciudades, ciertas personas.

Si damos por buena la definición de la RAE, estamos ante una generación:


Generación:
conjunto de personas que por haber nacido en fechas próximas y recibido educación e influjos culturales y sociales semejantes, se comportan de manera afín o comparable en algunos sentidos.

Algo de eso hay, ¿verdad? Está claro que estamos ante un grupo de gente más o menos diferenciado del resto, que comparte pasión por el diseño de interacción (en cualquiera de sus facetas), que tiene un enfoque común, que comparte imaginario…

Ahora falta que alguien la bautice.

Wabi-Sabi: belleza de lo imperfecto, lo impermanente y lo incompleto.

13 de Febrero, 2006

wabi-sabi.jpg

Acabo de terminar la lectura de Wabi-Sabi: for Artists, Designers, Poets & Philosophers. Lo leí por recomendación (y préstamo) de mi amigo (y ahora socio) Jesús. Y yo, a su vez, se lo recomiendo a los pocos que seguís pasando por aquí de vez en cuando.

Wabi-Sabi es un concepto japonés que hace referencia a la belleza de lo imperfecto, lo impermanente y lo incompleto.

Nada es perfecto en la naturaleza, al menos en el sentido geométrico-euclidiano en que lo concibe occidente. Nada es impermanente porque todo está en proceso, todo en la vida nace o muere. Y nada es completo porque si lo fuera, sería perfecto y permanente, porque la completitud no existe en la naturaleza; es sólo una abstracción ideada por el hombre.

Esta estética, surgida alrededor de la vieja ceremonia del té, tiene mucho de melancólico y otoñal. Es la estética de los objetos que envejecen con el uso, que están hechos de materiales orgánicos, que tienen vida propia.

Wabi-Sabi es la madera, el metal oxidado, el cáñamo, la tela cruda, la cerámica…

Lo que más me sorprendió del libro fue la comparación que hace el autor entre el Wabi-Sabi y la “estética modernista” nacida en Europa con la Bauhaus y reivindicada por la Escuela de Ulm (encarnada en la Braun):

    Similitudes:

  • las dos se refieren a cualquier objeto, espacio o diseño creado por el hombre
  • las dos surgen como reacciones contundentes contra las sensibilidades establecidas. El modernismo surge contra el eclecticismo y el clasicismo del s. XIX; el Wabi-Sabi surge por oposición al perfeccionismo chino del s. XVI
  • las dos evitan cualquier ornamentación que no es consustancial a la estructura.
  • ambas son representaciones abstractas de la belleza
  • ambas son claramente identificables por las superficies de sus objetos: el modernismo es pulido, limpio y regular; el Wabi-Sabi es rugoso, imperfecto y crudo.

    Principales diferencias:

  • El modernismo implica una visión del mundo racional, el Wabi-Sabi propone una visión intuitiva.
  • El modernismo propone principios absolutos; el Wabi-Sabi los propone relativos.
  • El modernismo busca productos fabricables en serie, reproducciones exaxctas; el Wabi-Sabi produce objetos únicos y artesanales.
  • El modernismo expresa su fe en el progreso y mira al futuro; para el Wabi-Sabi no hay progreso ni futuro.
  • El modernismo se basa en la organización geométrica de la forma; el Wabi-Sabi se basa en la forma orgánica.
  • El modernismo usa materiales artificiales; el Wabi-Sabi usa materiales naturales.
  • El modernismo se expresa desde la pureza; en el Wabi-Sabi la corrosión y la degradación enriquecen la expresión.
  • El modernismo es luminoso y brillante; el Wabi-Sabi es oscuro y mate.
  • etc.

El libro me ha recordado la casa del pueblo de mis abuelos. Siempre me gustó fijarme en las herramientas de labranza, en cómo envejecían y eran más agradables cuanto más viejas. La madera se iba puliendo con el uso, el metal de las azadas se corroía por unos sitios y se pulía por los otros, por los que tocaban la tierra. Todas esas herramientas envejecían y lo hacían con mucha dignidad.

Tom Kelley, de IDEO, decía en algún sitio que las personas desarrollamos vínculos emocionales con los productos que envejecen con nosotros (los pantalones vaqueros, las cámaras de fotos, los coches…). El desgaste que experimentan nos recuerda que han vivido con nosotros, que nos han acompañado de cerca.

Los productos de hoy en día envejecen fatal. Quizás porque abusan del plástico, porque apenas tienen materiales orgánicos. Quizás si hubiera más tela o más madera en los gadgets de hoy en día… Quizás si las cámaras digitales tuvieran cuero como las de antes, o el scrollwheel del iPod se desgastase con el uso…

Fundamentos Web, ojalá hubiera uno todos los años

28 de Noviembre, 2005

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Creo que ya me he recuperado del viaje a FundamentosWeb 2005. Me hice el propósito de escribir algo a la vuelta, aunque fuese cortito. Intentaré exponer mis impresiones personales, condicionadas por el hecho de que yo era parte (pequeñita) del grupo de ponentes, cosa que me honra enormemente.

Un diez para la organización.

Las primeras impresiones siempre cuentan. Y la que me llevé yo con la organización del congreso fue positiva desde el primer momento: logística preparada al detalle, coordinación y total disponibilidad para que les machacásemos a preguntas de lo que fuera.

Una vez llegados al hotel, nos encontramos con detalles muy agradables, como tener todos los materiales preparados en la habitación. En una de las bolsas, un obsequio cortesía de la Fundación CTIC. Un detalle bonito ya que mi intervención no iba a estar remunerada.

No puedo dejar de felicitar a Josema Alonso y su equipo por lo bien que nos cuidaron a los ponentes, y lo pendientes que estaban en todo momento de los problemas que pudieran surgir entre los asistentes. Un diez para la organización.

La espicha, mejor al principio que al final

El jueves se celebró una espicha, que viene a ser un encuentro informal, de pie, con comida, bebida y música típica asturiana. Corrió la sidra, se oyeron gaitas y sobró comida. El encuentro fue estupendo, porque forzó a la gente a moverse entre corros, saludarse, conocerse, etc. Unos cuantos asistentes coincidimos en lo apropiado que hubiera sido haberla celebrado el primer día. Así los contactos hubieran sido más productivos durante todo el congreso.

Hubo más accesibilidad que usabilidad

Aunque se le dedicase un día entero a la accesibilidad, fue un tema recurrente, hasta el extremo de que le restó tiempo al debate sobre usabilidad del segundo día.

Yo participé en la mesa redonda sobre usabilidad. Me gustó mucho como Shawn Lawton moderaba la mesa. Sin embargo, creo que el debate duró poco. Se terminó todo justo cuando la gente empezaba a calentarse (en el buen sentido).

Creo que hablamos demasiado de accesibilidad y que se quedaron fuera algunos temas de usabilidad. Faltaron más intervenciones de la gente, que se tocasen temas más calientes y que se nos quitase el punto ese de corrección política. En ese sentido, creo que tanto Nacho Puell como Jakob Nielsen cumplieron bien con las expectativas.

Se tocó la usabilidad en relación con la accesibilidad y con el desarrollo, pero quizás también se olvidó el diseño. Nadie habló de diseño, en ningún momento. Creo que en eso nos quedamos cojos.

Los gurús son humanos, tienen corazón

El primer día, al conocer a Nielsen, pensé que era frio y distante. Luego, tras comer juntos y compartir autobús, me di cuenta de que tanto él como el resto de gurús (Zeldman, Pemberton…) son gente super-normal.

Ya sé que decirlo es caer en los tópicos, pero es que es verdad. Cuando Nielsen habló de su mujer no pude evitar enternecerme :-)

Lo mejor, la gente que conoces

Creo que lo bueno de un congreso así no es lo que aprendes. La mayoría de lo que te cuentan lo sabes antes de llegar. Lo interesante es que te lo cuenten en primera persona los que lo parieron.

Aunque el mejor reclamo de un congreso así fue que iba a estar “todo el mundo”. El 90% de la gente que respeto profesionalmente estaba allí. Un congreso así es la excusa para conocer a gente con la que llevas años intercambiando correos, o que lees y admiras, o que ni sabías que estaban ahí pero que resulta que son estupendas personas.

Otra de las ventajas de estos encuentros es que puedes conocer mejor a gente que aprecias pero con quien el día a día no te deja disfrutar.

Y como fueron apenas dos días, pues también hubo mucha gente con quien me hubiera gustado charlar con calma y que se me escaparon. A algunos ni los conocí, a otros no pude más que saludarlos de pasada en un pasillo, y me perdí cosas como la fundación del capítulo español de la UPA.

Ojalá tuvieramos uno de estos todos los años

Esa fue la conclusión de muchos de nosotros. Nos hace falta un encuentro exclusivamente profesional. Y periódico, al menos una vez al año.

Hace falta poder debatir más y con tiempo. Hace falta exponerse a diseñadores, a desarrolladores, hablar de los problemas y de las soluciones, contar casos…

Ahora mismo me acuerdo de los Laboratorios de Cadius y creo que estamos en el buen camino. Isabel Inés tiene muchísimo mérito en eso, en juntar a la gente adecuada para que surjan los debates más interesantes. Ella misma me comentaba que quizás Cadius debiera impulsar encuentros como el de Gijón. Habrá que ver cuál es el plan del W3C para los años que vengan y qué apoyos tendríamos para hacer algo así nosotros.

Gijón, el lugar ideal

Gijón es la ciudad ideal para celebrar un evento así. Creo que no tiene ningún sentido que se haga en otros lugares. Y si no puede ser Gijón, que sea en otra ciudad pequeña y abarcable, donde todos estemos más o menos cerca, donde se coma bien y pueda un escaparse un rato para pasear y relajarse.

En resumen, un lujo de congreso.

NOTA: existe una versión con comentarios abiertos en macadamia, mi blog personal.

¿Os apetecen unas nueces de macadamia?

6 de Noviembre, 2005

macadamias.jpg

Me he armado un blog nuevo. Se llama Macadamia:

URL: www.lacoctelera.com/macadamia
RSS: http://www.lacoctelera.com/macadamia/feeds/rss2

Me hacía falta tener un blog algo más relajado, donde poder escribir de lo que me placiese, en el formato que quisiera y con más flexibilidad.

Terremoto.net se queda como está: pocos posts, monográficos y con algo más de reflexión. Ni se me pasa por la cabeza dejarlo morir. Lleva ya cinco años y medio y sería un crimen matarlo en plena flor de la vida.

Mi idea es que ambos blogs se retroalimenten, que algunos posts empiecen en Macadamia y pasen a terremoto.net. En otros casos, Macadamia me servirá para publicar secuelas y adendas a artículos de terremoto.net.

En Macadamia llevo ya unos cuantos posts. La mayoría son reflexiones sin pulir, ideas, chorradillas, etc. Más al estilo de un blog “normal”. Hasta tiene comentarios, para que no se me quejen los puristas ;-)

Estáis todos invitados.

javier.

Lifeline Radio: diseño social e implicaciones (desde la óptica de redes).

23 de Octubre, 2005

dispositivo para podcasts wifi

Hace una semana recibí en casa la Radio Lifeline. Se trata de una radio autónoma, diseñada para acercar la educación a niños del tercer mundo sin recursos ni acceso a escuelas.

La pude comprar a través de C. Crane, mediante un programa muy interesante: por cada radio que compra alguien, ellos mandan otra al programa de la FreePlay Foundation, que es quien está impulsando el proyecto.

Para qué sirve

El fin de esta radio es hacer llegar la educación a niños y jóvenes de zonas muy desfavorecidas en paises como Ruanda, Níger, Zambia, Mozambique o Indonesia, entre otros. Se trata de niños sin acceso a escuelas, que subsisten por su cuenta y son vulnerables al virus del SIDA y a la guerra.

Mediante la Lifeline Radio los niños pueden acceder a programas educativos a distancia y asegurarse una formación mínima, estén donde estén.

Cómo es su diseño

Su principal característica es que se trata de una radio autónoma, no necesita pilas o una toma de corriente. Su batería se puede cargar mediante una placa solar incorporada o mediante una resistente manivela.

Se trata de una radio muy sólida, de un plástico muy duro. Debe pesar en torno a los 2 kgs. Toda su construcción está pensada para aguantar condiciones ambientales duras. Es resistente al sol y la humedad extremos, y la su forma facilita la portabilidad.

Recibe FM, AM y dos tramos diferentes de onda corta (SW), por lo que puede recibir emisiones de cualquier parte del mundo. Una curiosidad es que el dial no está grabado sobre el plástico, sino que es de papel y sus colores se pueden cambiar para evitar asociaciones delicadas con movimientos, ejércitos o partidos políticos.

También destaca que la antena es un simple alambre. Si se rompe o se pierde, se remplaza por otro y listos.

Diseño con vocación social y de calidad

Todo el proyecto alrededor de esta radio se me hace especialmente interesante. Por un lado, tiene una vocación social clara, muy loable. En la linea de la Refugee Radio que comentábamos aquí hace unas semanas y de las enseñanzas de Victor Papanek.

Los retos de diseño ante un producto así también son interesantes. Hay que diseñar un producto útil, eficaz, resistente, duradero, usable y autónomo. Y todo eso conteniendo los costes.

Fomentar el broadcast vs. las redes

Estoy convencido de que la gente Freeplay foundation tiene unas intenciones muy sanas. Pero sus radios pueden usarse de una forma muy perversa, igual que hicieron los Nazis con la radio de Kersting (después llamada Volksempfänger).

La radio es una tecnología fundamentalmente unidireccional. Permite que un centro distribuya un mensaje a muchos receptores pasivos. Puro broadcast. El medio favorito de quienes usan la comunicación con fines persuasivos (comerciales, religiosos, ideológicos o bélicos)

La misma Freeplay que enseña ciencias al niño campesino de Burundi puede difundir consignas de limpieza étnica en Ruanda o mensajes yihadistas en Indonesia.

Ese es el lado perverso de las tecnologías broadcast: nunca se usan con fines filantrópicos.

¿Y si le diésemos la vuelta al modelo mediante tecnología en red? ¿Qué pasaría si en lugar de receptores se distribuyesen transceptores?. Pues ocurriría que cada usuario sería emisor y receptor a la vez. Se podrían destinar ciertas frecuencias a la educación de los chavales, y mantener otras para permitir la comunicación libre entre usuarios.

The Economist nos contaba cómo la telefonía móvil estaba revitalizando la economía de algunas zonas de África. Los móviles, sin embargo, sólo permiten comunicación punto a punto, no broadcast. La esencia de los transceptores es que hacen las dos cosas a la vez. No es one to one, sino many to many.

La radio en red permite conversaciones del valle a la montaña, de una aldea a otra. Capaces de atravesar fronteras, sin control y gratis. Sólo harían falta unas horas de sol al día o el músculo contra la manivela.

Me cuesta imaginar las implicaciones culturales, económicas y políticas de algo así, pero las intuyo importantes. Qué interesante sería leer a gente como Medina o De Ugarte, expertos en teoría de redes y ciberactivismo, reflexionando sobre el tema.

Norman y Nielsen: Microsoft 99% Good

13 de Octubre, 2005

Guruses codiciosos

Yo es que ya no puedo con Nielsen, oye. Y eso que pronto me tocará sentarme a su lado (autopromoción). Últimamente, él y Donald Norman no paran de alabar los nuevos productos de Microsoft, y lo sospechoso es que lo hacen criticando el entorno Macintosh.

WYSIWYG RIP (o Microsoft Office 99% good)

En su último Alertbox, Nielsen afirma que el modelo de interacción WYSIWYG ha dejado de ser válido en las aplicaciones de hoy en día (R.I.P. WYSIWYG). Dice que un programa como MS Office tiene alrededor de 1500 comandos y que eso es inmanejable con una interfaz de manipulación gráfica (selecciono objeto > selecciono acción > visualizo resultados).

¡Nos ha jodido! Pues claro que no es válido. El problema no es el modelo de interacción, sino el dichoso programa con 1500 comandos. ¿A quién se le ocurre que algo así pueda ser cómodo e intuitivo?

Ahora Microsoft propone (y Nielsen bendice) un modelo nuevo llamado results-oriented UI y apodado WYGIWYS (What you get is what you see). La cosa parece que consistirá en que para seleccionar la apariencia y atributos de un documento de Office elegirás a partir de una galería de “acabados”. Según el gurú, estamos ante “un nuevo paradigma”.

Si no lo he entendido mal, El MS Office arrastra vicios desde hace años y es un monstruo inmanejable. En Microsoft han decidido arreglarlo de raíz y de paso nos lo quieren vender como que han revolucionado la HCI.

El silogismo nielseniano: MacOS R.I.P

De paso, como el que no quiere la cosa, Nielsen aprovecha para darle collejas a Apple. Nielsen se refiere al modelo WYSIWYG como “Mac-Style”, pues el Apple Lisa fue de los primeros en usarlo. Ahí va el silogismo que plantea Nielsen:

El modelo WYSIWYG ya no es válido
El modelo WYSIWYG es fundamentalmente Mac-Style
El Mac-Style ya no es válido

(Si MacOS = WYSIWYG y WYSIWYG = R.I.P, entonces MacOS = R.I.P)

Los enemigos de mis clientes son mis enemigos

Por una de esas casualidades inexplicables, Donald Norman está trabajando como asesor para Microsoft en el nuevo Windows Vista, el que contendrá la futura versión de MS Office (sí, la revolucionaria results-oriented UI).

En una aparición por Nueva Zelanda, Norman renegó de la clásica interfaz de Mac OS diciendo que no escala bien, que no aguanta tanto fichero (It doesn’t scale, the space gets too crowded). Y estamos en las mismas: donde no aguanta es en programas y sistemas de entorno Windows, que fomentan el caos de archivos.

En esa misma charla, Norman defiendió la idea del monopolio Microsoft. Lo justificó de este modo:

The world wants compatibility now. It wants to communicate, and this means one brand dominating.

Resulta que según Norman, la compatibilidad y la comunicación no dependen de los estándares abiertos o de las redes libres, sino de que lo domine todo una sola empresa.

Para los que no lo sepan, Norman fue consultor de diseño en Apple hace algunos años. Trabajó en el equipo que diseñó el sistema operativo de la casa, el Mac OS. Su salida de Apple fue sonada. Parece que terminó a malas con Steve Jobs. Desde entonces, dice de él que es un tirano. Mal rollete.

Donald Norman también es socio de Nielsen en el Nielsen-Norman Group. Son dúo artístico y viven de los mismos clientes. Ahora mismo es microsoft quien “paga el alquiler”, para ser exactos.

Llamemos a las cosas por su nombre

Está claro que la gestión de archivos de Windows es el caos y que MS Office es el infierno. Este problema pasa, fundamentalmente, en Microsoft. En Mac OS el problema no existe (o es mucho menor). El Finder de Mac OSX, entre otras cosas, no es tan terrible como el explorador de archivos de Windows. Microsoft le echa la culpa al modelo y no reconoce el problema como propio.

De camino, Microsoft contrata a Norman y por ende a Nielsen. Los dos, en calidad de gurús de la usabilidad, escriben sobre el tema. Pero como son voces compradas, se deshacen en halagos a su cliente, hasta el extremo indecoroso de legitimar su monopolio mundial. Nada nuevo, todos nos acordamos de Flash 99% good y el dinero de Macromedia.

Los dos aprovechan para arremeter contra Apple y su Mac OS (que tiene muchas cosas malas, pero un sistema operativo excelente). Como viene siendo costumbre, lo hacen con poca elegancia.

Lo que Norman y Nielsen proponen suena a chapuza: aceptar el caos de Office, aceptar que existan 1500 comandos. Y luego ver cómo parchearlo. Suena a oportunidad perdida. Si son profesionales responsables deberían ayudar a Microsoft a que corrigiera el problema de raíz.

No creo que sea tan difícil construir aplicaciones que eviten manejar tantos archivos de forma tan tosca. Podrían incorporar buenos gestores de versiones para que ese trabajo no lo hiciera el usuario. Tampoco creo que sea difícil crear programas más sencillos, que se manejen con pocos comandos. Al fin y al cabo, la mayoría sólo usamos una docena.

Paradojas de la vida, hace unos años disfruté leyendo “El Ordenador Invisible“, donde Donald Norman decía que debíamos evitar crear software y hardware con cientos de opciones y posibilidades. Entonces Norman aseguraba que los mejores sistemas eran los que hacían pocas cosas, las hacían bien y estaban diseñados para públicos concretos. Ahora hace y dice justo lo opuesto. Por dinero.

¿Alguien sabe qué le pasa al diseño estadounidense?

11 de Septiembre, 2005

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A veces parece que los estadounidenses hayan perdido el rumbo. Por completo. Me refiero, por supuesto, al ámbito del diseño.

Han fallado los premios del Annual Design Review, el que se supone el mejor premio de diseño de los EEUU, y los premiados le dejan a uno una sensación… rara. ¿Qué demonios estarían pensando cuando votaron?

Estos son los premiados en cada categoría:

La cosa parece que vaya en broma, ¿verdad? Tijeras para el marisco de los ricos, con sus casetas de diseño para perros, sus sillas de materiales desastrosos para el medioambiente… Y yo que pensaba que el buen diseño solucionaba problemas individuales y sociales.

¿No había nada mejor? Un buen amigo decía que los premiados parecían los típicos clasificados en tercer o cuarto lugar. Me pregunto por qué no le han echado valentía y han declarado algunas categorías desiertas. No hubiera pasado nada, de verdad.

Salvo el cubo de pintura y los capullos para vagabundos (con un claro componente satírico), lo demás denota una forma de entender el diseño nada innovadora, carente de ingenio, poco social y opulenta.

Mi premio n.1 va para la Refugee Radio de Marieke Gaast

Mientras tanto, Mareike Gaast, una joven diseñadora europea, propone la Refugee Radio, un concepto diametralmente opuesto a los premiados en el certamen norteamericano.

Gaast ha diseñado una radio pensada para ser usada en campos de refugiados (de Palestina o el Sahara a Nueva Orleans). Se trata de una radio de muy bajo coste que ni siquiera necesita baterías (funciona con un cristal de ferrita) y que serviría para recibir frecuencias de AM de una forma extremadamente sencilla.

La Refugee Radio está pensada para que el usuario pueda personalizarla con facilidad, bien por estética o bien porque el usuario necesite camuflarla. Además, las instrucciones de uso y montaje están en el propio envase.

La radio de Gaast ha aportado mucho más a la sociedad y al diseño que todos los premiados del Annual Design Review. Sin embargo, el establishment del diseño norteamericano sigue viviendo en su burbuja fashion de productos caros y trapitos negros.

Los elementos del diseño de interacción y la estética.

3 de Septiembre, 2005

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David Heller se ha atrevido con uno de los temas más complicados en diseño de interacción: su relación con la estética. Lo ha hecho en un artículo titulado Aesthetics and Interaction Design: Preliminary Thoughts (pdf), publicado en Interactions, la revista de la ACM.

El artículo es breve, lo cuál tiene mucho mérito porque obliga a ir al grano y no andarse con rodeos. Heller deja claro que diseño y estética son indisolubles. Plantea que cada rama del diseño encuentra la estética en unos elementos específicos. En el caso del diseño de interacción no se trata sólo de los elementos visuales, sino también de aquellos que le son propios y exclusivos: el fluir.

Heller usa la metáfora del baile: cuando una pareja baila hay muchos elementos que hacen que su danza sea estética. Algunos son de superficie (los vestidos) y otros tienen relación con el ritmo y el movimiento. Cada tipo de baile necesita de una forma de moverse, una música y un tempo.

Lo he leído con ganas y me ha gustado, me ha hecho pensar. Heller ha tenido mucho valor al meterse en un berenjenal así, hablando de estética. El tema se presta a lecturas facilonas que confunden estética con estilismo y grafismo.

Sin embargo, creo que al análisis de Heller le falta algo de precisión a la hora de determinar lo que diferencia al diseño de interacción de las demás ramas del diseño. Si no se acotan bien esas diferencias, difícilmente se pueda profundizar en el concepto de estética en interacción.

En qué se diferencia el diseño de interacción del resto de diseños

El diseño de interacción se diferencia del resto de diseños en que necesita cuatro dimensiones: las tres del diseño industrial más una cuarta: el tiempo. Se trata de espacio y tiempo combinados de diferentes formas.

Las disciplinas clásicas hacen un uso diverso del espacio. El diseño gráfico es 2D y el industrial es 3D. El diseño de interacción, sin embargo, añade un factor nuevo: usuario y sistema intercambian información constantemente, interactúan. Por eso existe un flujo en los sistemas interactivos.

Una parte del diseño de interacción consiste en crear espacios donde tiene lugar ese intercambio. Los espacios existen a varios niveles: una pantalla, una sucesión de pantallas… La arquitectura de información es precisamente eso: definir los espacios.

La otra parte es el diseño del tiempo. Los diseñadores de interacción estamos constantemente manipulando el tiempo: al decidir los pasos de un proceso, al decidir la cantidad de información que va y viene en cada paso, al determinar si una tarea es abierta o es cerrada… También manipulamos el tiempo cuando decidimos cuánto contamos en una pantalla, si lo hacemos mediante texto o imagen, si son mensajes analíticos o sintéticos, etc.

Entonces, ¿dónde está la estética de la interacción?

Si aceptamos que la estética es la consecuencia de percibir algo bello, entonces la estética se encuentra en un conjunto de factores: orden, magnitud, proporción, equilibrio, armonía, simetría, regularidad, etc.

La estética de la interacción habrá que buscarla justo en lo que hace al diseño de interacción diferente del resto de diseños: espacio y tiempo.

Un sistema interactivo bello no lo es sólo por lo visual sino también por cómo propone los intercambios de información, cómo marca el tempo entre usuario y sistema. Algunas tareas requieren procesos lineales, otras entornos abiertos que inviten a la exploración. Muchas pantallas o pocas, información densa o ligera, hipertextualidad o secuencialidad… Los elementos visuales también contribuyen. En el diseño de cada pantalla se conjugan aspectos como equilibrio, color, proporción y armonía de las formas.

En resumen, creo que la relevancia -para el usuario- de cada uno de los elementos debe traducirse en un tratamiento bidimensional más o menos prominente y en un tratamiento temporal más o menos dilatado.

Le Corbusier decía que “la arquitectura y la música son hermanas, proporcionando la una y la otra el tiempo y el espacio”. Con permiso del maestro, añadamos el diseño de interacción a esa familia.