Violencia informática: hostilidad persona-ordenador.

usuario llevando a cabo un ataque preventivo -y unilateral- sobre su computadora

Hace poco El Mundo publicaba una noticia en la que se decía que la mitad de los usuarios golpean o insultan a su PC cuando algo falla. El estudio, de producción nacional, corrió a cargo de Sosmatic, una empresa dedicada a la asistencia informática por teléfono.

A todos se nos ha escapado algún manotazo contra el teclado alguna vez. Se entiende que son cosas entre el ordenador y uno mismo, algo íntimo que queda dentro del ámbito doméstico. Por eso, sorprende ver estadísticas sobre el tema.

Curiosamente, esto de la violencia informática, o computer rage, como le llaman los anglosajones, también tiene connotaciones de género. Un estudio realizado por MORI Research para BT Home Consulting demostraba que los hombres son porcentualmente el doble de agresivos que las mujeres con sus ordenadores. El estudio, además de confirmar que la mayoría de los usuarios había tenido reacciones violentas contra su ordenador, destacaba que éstas eran más comunes entre los adolescentes que entre los adultos.

El fenómeno tiene tal magnitud, que Symantec le ha dedicado una web exclusiva. En ella se puede encontrar, además de diversos estudios, un cuestionario para saber si sufrimos de PC rage. Además de éste, existe otro cuestionario sobre el tema en la web del LAPDP de la Universidad de Maryland. Éste, sin embargo, no da resultados a quién lo completa, sino que sólo recoge los datos para que sean estudiados por la gente del lab.

El psicólogo clínico Robert Edelmann decía, al hilo de los estudios de Symantec, que la violencia informática estaba afectando tanto a todos y de tal manera, que era ya un fenómeno más común que la violencia al volante.

Podríamos decir que la violencia informática es también un ejemplo de interacción persona-ordenador: el ordenador (intolerante) no acepta el más mínimo error del usuario y boicotea la tarea. Empiezan las hostilidades: el usuario, encolerizado por la respuesta, opta por la vía violenta y agrede instintivamente en los sistemas de comunicaciones del enemigo, los lugares por donde fluye la interacción: el monitor y el teclado.

Sobre este tema, hay una anécdota curiosa que cuenta que en cierta ocasión la furia de un usuario contra su computadora llegó a tal extremo que los vecinos, al oir los gritos, llamaron a la policía. Ésta irrumpió con una brigada “SWAT” (armados hasta los dientes, patada en la puerta…) pensando que estaban ante un episodio de violencia doméstica. La anécdota en detalle todavía se puede leer online.

Por último, los que gusten del gore informático disfrutarán con este salvapantallas en el que se alternan fotografías de ordenadores siendo destrozados a golpes.

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