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La sindicación y el doloroso divorcio entre presentación y contenido.
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La Teoría de la Comunicación establece seis conceptos necesarios para que exista comunicación: emisor, mensaje, canal, código, contexto y receptor. Los últimos cuatro son extremadamente inciertos cuando se ofrece contenido mediante sindicación. Analicemos uno a uno: 1. Emisor: conocido (nosotros mismos). 2. Mensaje: conocido (es el "texto" que hemos escrito). 3. Canal: Completamente incierto. Sindicar nuestro contenido implica desvincularlo de un canal específico. Un contenido que sólo se ofrezca en HTML o Flash estará disponible sólo para un canal: la world wide web en su protocolo HTTP. De eso se infiere que probablemente se accederá con un ordenador tradicional, con una resolución tradicional, mediante una herramienta, el navegador, de la que conocemos sus características y limitaciones. Si el contenido se ofrece para sindicación, nos estamos abriendo a multitud de canales de los que desconocemos sus limitaciones, su presentación, etc. Vemos partir nuestro contenido, pero no sabemos qué camino tomará y si morirá en las incertidumbres del viaje. 4. Código: Incierto. Al sindicar contenido "a pelo" se pierde toda la comunicación visual que apoye nuestro mensaje. No existen estándares para la sindicación de iconos, diagramas, gráficos o infografías. Todos los códigos visuales arruinados. 5. Contexto: Ausente. la información sindicada se consume sin contexto. Quien accede a uno de nuestros contenidos sólo ve lo que ve. no ve lo que dijimos antes, ni lo que dijimos después. No ve los contenidos relacionados ni percibe la narrativa en la que se enmarca nuestro mensaje. En ausencia de contexto es imposible crear narración. 6. Receptor: incierto. En internet el receptor siempre es más o menos desconocido. esta incerteza se reproduce exponencialmente cada vez que nuestro contenido se replica al saltar de un sistema a otro. La sindicación supone separar contenido de presentación. La presentación es parte del mensaje. Aunque técnicamente el divorcio sea deseable, para la gente que trabaja en diseño de interacción supone renuncias muy dolorosas: Renuncia a la Arquitectura de Información: Sindicar implica que los usuarios no accedan a la información según las taxonomías, rutas y flujos que hayamos diseñado. Como mucho, con una buena política de metadatos, lograremos que nuestro contenido se pueda encontrar por aquellos que lo estén buscando. Renuncia al Diseño de Información: La sindicación al uso nos lo pone muy difícil si queremos maquetar o usar el color, la tipografía o la iconografía para transmitir mejor nuestro mensaje. Si ponemos en una balanza lo que ganamos y lo que perdemos con la sindicación, no es muy seguro hacia qué lado se decantaría. He expuesto los inconvenientes, pero es evidente que hay ventajas muy grandes derivadas de hacer que nuestro contenido sea extremadamente accesible a innumerables tipos de usuarios y dispositivos. Joshua Porter escribió, no hace mucho, un excelente artículo en el que propone algunas ideas acerca de cómo adecuar la arquitectura de información a estos nuevos escenarios: adaptar estándares, centrarse en la página como unidad de contenido y adecuar lo mensajes para diferentes tipos de agregadores. En Logicola abrazan esta filosofía con pasión y entrega absoluta. Mark MacKay, de Duopíxel, hace una reflexión menos conformista: " la web no se va a volver semántica hasta que haya alguna manera de hacerlo visualmente". Es evidente que la web semántica es imparable. Como todo lo nuevo, también plantea nuevos inconvenientes que hay que aprender a superar. Al final, habrá que llegar al término medio. Tendremos que ceder control sobre el contenido y aprender a cabalgar el metadato, a la vez que mejoramos los estándares de sindicación para que puedan incorporar aspectos visuales que completen la comunicación. 10 de Abr, 2005 |
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