Más studiositas y menos curiositas

Tras mi conferencia en la presentación del Instituto Tramontana, muchas personas me dijeron que echaban de menos volver a estudiar como forma de reforzar su profesión de diseñadores. Me resultó esperanzador.

Mi sensación es que hoy los diseñadores somos muy dados a la curiositas y poco a la studiositas.

Curiositas y studiositas son dos términos enfrentados que acuña Tomás de Aquino en su Suma Teológica y que creo que sirven muy bien para describir lo que quiero explicar.

Para Tomás de Aquino la studiositas es el estudio ordenado, estructurado, de un área del saber, con el fin de acercarse a su verdad. Es una actitud que presupone esfuerzo, planificación y dedicación constante. Mediante la studiositas nos volvemos más sabios de forma progresiva; cimentamos nuestro conocimiento y desarrollamos una visión propia, independiente y cargada de criterio. La studiositas ayuda, además, a conectar saberes, algo necesario en cualquier disciplina creadora.

Lo opuesto a la studiositas es la curiositas: el picoteo de aquí y de allá, sin planificación ni profundización, guiado más por la necesidad de entretenimiento que por el deseo de conocimiento. La curiositas, según Tomás de Aquino, viene en trocitos pequeños, sirve para evadirnos, para divertirnos un rato y —esto es lo más perverso— para crear la falsa apariencia de aprendizaje, que a menudo usamos para aparentar ante los demás.

Suena familiar, ¿verdad? La studiositas pide tanto esfuerzo que acabamos cayendo en la curiositas: charlas TED, Netflix, Youtube, articulitos ligeros con diez consejos o cinco principios o simples tweets. Datos triviales, titulares, opiniones envasadas, axiomas sencillitos y anécdotas curiosas.

La curiositas es la enemiga del aprendizaje: lo que nos entrega no se acumula, se desvanece. Nos da pautas a imitar en lugar de desarrollar sentido crítico; nos lleva a lugares comunes en lugar de descubrirnos terrenos desconocidos. La studiositas nos hace más individuales, la curiositas más del montón.

La fragmentación y edulcoración del conocimiento para hacerlo “contenido” mata la studiositas. Queremos contenido cada vez más entretenido y en fragmentos más pequeños ¿Por qué leer un libro si hay un documental en Netflix o un artículo con las diez ideas que necesito saber, o mejor aún, un hilo de Twitter?

Estamos de acuerdo en que el estudio debe ser algo que ocurra en todo momento de nuestra vida, ¿Verdad? Bien, pues si eso es así, decidme, ¿A qué estudio de verdad se entrega el diseñador medio? Ya os lo digo yo: poquito o ninguno. Es desolador.

La curiositas está matando nuestra capacidad de crecer como diseñadores, de plantearnos escenarios, modelos o propósitos nuevos. Nos hace peones acríticos con lo que hacemos y con la forma en que lo hacemos. Nos hace del montón, operarios repetidores de técnicas en cadenas de montaje que sólo ven su tramo del proceso, que no entienden qué pasa ni entienden que sea importante entenderlo.

En todos los diseñadores buenos que conozco, en todos los profesionales que admiro, veo siempre deseo de verdad y hábito, disciplina, en el aprendizaje. Son personas que trazan sus caminos de búsqueda de conocimiento de forma muy consciente, que conectan mundos en su aprendizaje y que enriquecen todo lo que tocan. Son personas que siento más libres, más únicas.

Una de las iniciativas que estamos armando en el Instituto Tramontana son los grupos de estudio: grupos de personas que deciden aprender de un tema concreto mediante lectura, reflexión y conversación, todo ello tutorizado por alguien experto y culto en ese ámbito. Tengo muchas dudas respecto a la mejor forma de hacerlo y también respecto a qué acogida real tendrá. Todo el mundo dice querer aprender, pero a la hora de la verdad, casi todos dicen no tener tiempo, que es el mejor disfraz de la pereza. No sé cómo podemos luchar contra eso.

Peca de modesto

Por fin Cris Busquets se ha decidido a entrevistar a Wences Sanz en UI From Mars.

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La he leído con ganas y me ha gustado, pero me ha parecido que en toda su humildad, que es buena, peca de modesto y no se transmite del todo lo importante que ha sido/está siendo su labor.

Nunca he trabajado con Wences ni me he ido de copas con él; no me ha contratado ni yo le he contratado nunca a él. No nos debemos nada. Y desde esa independencia puedo decir que le ha dado mucho combustible al ámbito del diseño digital en España ¡Y sigue sin cansarse!

En algún momento tendremos que reconocérselo como toca.

Trigo

Me ha deleitado este trabajo fotográfico titulado Trigo, porque me evoca tardes de verano perdido conduciendo por carreteras secundarias, en este enamoramiento mío por Castilla, tardío y definitivo.

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La Red Nacional de Silos, impulsada en su origen por el Servicio Nacional del Trigo (fundado en 1936 durante la Guerra Civil Española) fue un proyecto desarrollado a partir de 1940 que pretendía dotar a las zonas agrícolas españolas de una serie de almacenes de cereal (silos y graneros).

[…]

Trigo nace con el objetivo de realizar una reflexión acerca de la despoblación y el abandono de los pueblos, provocados por la evolución de la sociedades hacia los grandes núcleos de población, empleando para ello como hilo conductor, el estado actual de algunos de los silos o unidades de almacenamiento de la red secundaria de la provincia de Palencia.

Trigo es un proyecto fotográfico de Víctor Quintana.

2012, sistemas y modo oscuro

Hoy, con buena intención, alguien me ha sugerido que me pusiera las pilas en sistemas de diseño y me ha hecho viajar al pasado. 2012 fue el año en el que empecé a hablar en público de sistemas de diseño. Fue en la primera edición del UXSpain y esta fue mi charla:

Recuerdo que parte de la audiencia me miraba raro. Por las reacciones deduje que muchos no habían entendido bien el valor de los sistemas, en un momento en que todo se diseñaba de manera tremendamente artesanal.

En esos años ya llevábamos varias ediciones del Programa Vostok y habíamos hecho algunos viajes a Ikea a ver, manosear y entender de cerca lo que era un sistema, aunque no fuese en lo digital. No teníamos a mano las estanterías Vitsoe de Rams ni los conjuntos de Gugelot, pero podíamos ir a ver las Billy, la versión low cost de los suecos.

Para nosotros no había otro camino que hacer "diseño sistémico". Así lo llamábamos y si me preguntáis os diré que hay una diferencia sustancial entre diseñar sistemas y diseñar sistémicamente, pero ahora no viene al caso.

En los eventos de entonces se criticaba mucho que los ponentes hablasen de conceptos sin mostrar ejemplos o trabajos propios. Por eso, en ese UXSpain decidí enseñar algunos nuestros que, ya en 2012, se habían hecho aplicando conceptos de diseño sistémico al 100%. Mostré Minube, Planetaki, Floresfrescas o Ducksboard, entre otras; pueden verse al final de la presentación. Algunos de esos ejemplos ya hacían uso de lo que ahora se llama dark mode ¡En 2010!

Vista con distancia, esa charla me parece ahora algo naïve. Los años, algunas experiencias, lecturas y una pizca de madurez me hacen ser un poquito más escéptico con los sistemas de diseño, pero no con la aproximación sistémica al diseño. Son cosas distintas, como digo, y me apetece desarrollar ese matiz en otro momento. Por ahora paro aquí, rescatando esta presentación con mi diatriba de abuelo cebolleta.

Tengan buena tarde.

El diseñador espiritual

The designer’s job is to deal with attachment. Under the spiritual lens a User Experience Designer would be a User attachment manager, and perhaps the solution wouldn’t be solving the problem in the product, but solving the problem in the User (through liberation). The user may come and say: I’d be much more efficient if I could see all this data in the screen at the same time. The spiritual designer would respond: “and why do you want to be more efficient? You would just get more work assigned to you if you did. Be satisfied with what you have.”

Mark MacKay, en 2019-06-24 Camino log: Cervera - Tárrega

Inmersividad sonora: un experimento

Estoy haciendo algunos experimentos con grabaciones de sonido binaurales. Mi hipótesis es que el sonido es mucho más evocador que la imagen, pero para ello necesita:

  1. Una ligera pista visual, un catalizador o quizás un detonador que te ponga en situación, que te visualmente diga “verano, playa, sol” o “cola de espera para entrar a un cine” y te ayude, te prepare para poder interpretar lo que vas a escuchar (pensemos que el sonido no puede aportar planos de situación).

  2. Suficiente calidad de audio, por espacialidad (estéreo mejor que mono y escucha binaural mejor que estéreo) y por amplitud de frecuencia.

Todos sabemos que una película es más inmersiva si la vemos en el móvil pero la escuchamos con auriculares y buen sonido que si la vemos en una pantalla gigante pero la escuchamos con sonido de móvil. Sobre esta idea quiero probar a contar historias, situaciones, atmósferas, mediante audio y quizás fotografía estática o símplemente unas palabras.

Este es mi primer experimento con el sistema binaural, mi “Llegada del tren” a-la-Lumière. Importante escucharlo con auriculares.

De momento voy a usar Soundcloud, pero me frustra mucho que no permita subidas desde el móvil. ¿Alguna sugerencia de app que sí lo permita y cuyos reproductores sean fáciles de incrustar?

Mark anda

A Mark le gusta andar, andar mucho. Hace unos días entregamos un trabajo en Barcelona. Él fue con billete sólo de ida, “desde allí andaré, Javier” me dijo. Tras la reunión se echó la mochila al hombro y empezó a caminar: Montserrat, Igualada… Y sigue, haciendo el Camino de Santiago desde la vertiente catalana.

Mark mantiene un blog de reflexiones personales que ahora lo son de su experiencia viajera. Recibo sus posts con ilusión. Me parecen genuinos, propios, limpios de tendencias, contextos y modas. Y disfruto con los videos que está haciendo. Desde su simplicidad, cuentan muchísimo. Me dejan pensativo.

Un diseñador jefe para Verse

Llevo algún tiempo muy pendiente de Verse, un proyecto liderado por mi amigo y socio Bernardo Hernández, que empezó como una app de pagos entre particulares pero que con esa mezcla de ambición y humildad tan elegante y propia de Bernardo, está creciendo y convirtiéndose en mucho más.

El proyecto me interesaba por el reto de conectar lo financiero con lo emocional; sus ideas me parecían brillantes. Pero me enganchó en el momento en que me llegó la VISA Verse, que uso con abrumadora frecuencia. Ya me tienen pillado (y feliz).

Verse, con base en Barcelona, busca ahora a un diseñador jefe, alguien con solvencia y visión que trabaje codo con codo con su tripulación estelar para conducir todo el proceso creativo, de principio a fin, liderando e inspirando no sólo al resto de la organización sino también a su propio equipo.

Los beneficios de una responsabilidad así son magníficos —están todos en la oferta de empleo—, pero para mi el mejor es poder trabajar cerca de gente que, como Bernardo, sabe muy bien lo que hace, sin perder las ganas y la ilusión de aprender y hacer cosas nuevas y bonitas todos los días.