Hablando de diseño de información para big data

El pasado 23 de abril di una charla en Databeers Madrid sobre diseño de información. Algo básico, exponiendo la dicotomía entre la forma Tufte y la manera Wurman de entender el diseño de información y tratando de dar claves para superar esa dialéctica.

Aquí está el video de mi charla, titulada Transbordadores, Soldados y Pasta de Dientes:


Y aquí las slides de la charla, junto con la del resto de ponentes, muy interesantes y entretenidos.

Databeers son unos eventos entorno al big data y el análisis de datos que empezaron en Madrid y se celebran ya en varias ciudades. En ellos, varios ponentes exponen breve pero con concisión (la que pueden/podemos) un tema y tras ello se da paso al networking entre cervezas y muy buen ambiente. 

Muchas gracias a la organización por invitarme y a la gente que asistió por escuchar mi charla.

BIOGRAFÍAS DE ARQUITECTOS

Leer biografías es como cuando de noche pasas de luz de cruce a luces largas y de golpe ver mucho mejor por dónde circulas. Es como cuando el avión se eleva sobre la ciudad y la comprendes mejor, como cuando en el Civilization se te iluminaba una parte del mapa que estaba a oscuras.

Las que más me interesan son las de arquitectos y diseñadores de producto. Ellos, antes que los diseñadores de interacción, tuvieron que conjugar estructura, forma y función. Los mejores lo hicieron de maneras que antes ni se imaginaban y su recorrido tiene muchísimas circunstancias que nos pueden ser comunes, que nos dan entendimiento de lo suyo y de lo nuestro.

Hace unos días Gustavo Gili republicó Vidas Construidas, el libro que escribieron Anatxu Zabalbeascoa y Javier Rodríguez Marcos sobre un puñado de arquitectos imprescindibles, desde muy atrás hasta hoy en día. Di saltos de alegría entonces y ando leyéndolo ahora. Es delicioso. Lo leo despacio, que es como se disfruta más, aunque no descarto una escapada a la Alcarria para poder terminarlo de un tirón y sin distracciones.

Mientras se hace el café tiro de otras cosas, lectura más light: biografías en cómic, que también tienen su cosa. Estas dos, una reedición y otra original de los 60, son también interesantes. Mezclan la naïveté de la época y una simplificación que no termino de entender si es por el medio o porque iban dirigidas a niños.

Me gusta esa mezcla. El cómic por su didáctica y la biografía por los porqués. En diseño decimos que importa mucho el contexto del usuario. Yo añadiría que también el del diseñador. Ahí está la otra mitad del asunto.

Dios lo ve


La sensación de complicidad que tienes cuando alguien cuenta bien algo que piensas pero no sabes verbalizar es maravillosa. Me pasó cuando, de una sentada, me leí “Dios lo ve” de Óscar Tusquets. No puedo estarle más agradecido a Alberto Zamarrón por habérmelo recomendado.

Con unas cuantas historias, propias y ajenas, Tusquets nos habla de eso: del trabajo creador que quiere estar mejor hecho de lo necesario, de la búsqueda de la perfección aunque nunca nadie vaya a percibirla entera, de la belleza que no va a ser contemplada. De Lutyens exigiendo a su aprendiz que coloque perfectamente simétricas las ventanas de un edificio en la cara que nadie iba a ver porque, aunque no pudieran ser contempladas, Dios sí lo ve.

En alguna charla he hablado de cómo los escolásticos animaban a diseñar —proyectar, pintar, crear— a imagen y semejanza de Dios. De cómo buscar la perfección formal y funcional era honrarle y reconocerle y de cómo el camino para hacer buenos productos está más en diseñar "mirando a los dioses" que diseñar mirando a los hombres.

Leí a Tusquets sonriendo desde el principio hasta el final precisamente porque él contó —sólo faltaba— eso mismo mucho mejor de lo que yo podría soñar con contarlo.

“Dios lo ve” no es un libro para cínicos ni pragmáticos. Lo es para quien se toma muy en serio su oficio y busca darle propósito y sentido.

Señales misteriosas

Los números de Lost, o quizás una señal del espacio exterior. ¿Encuentros en la Tercera Fase? Qué demonios sería esa señal de radio.

Me fascina la Onda Corta de radio y muchas noches, antes de acostarme, me hago un tazón de café -descafeinado- caliente y le doy un repaso al dial de alguna de las radios. A menudo capto cosas curiosas, difíciles de catalogar o de entender para un casi-profano como yo.

Esta es la señal que capté el otro día:

Intrigado, la grabé y la subí a youtube con la esperanza vaga de que alguien pudiera algún día reconocer lo que era, darme luz. Y me la dieron. En menos de 24 horas alguien me había dicho de qué se trataba y poco después me había informado un poquito.

Esa señal, repetitiva y melódica, era… Bueno, digamos que tendría que haber esperado unos segundos más antes de dar por hecho que siempre era la misma melodía. En concreto, tendría que haber esperado 46,8 segundos, que es el tiempo que tarda cada transmisión. ¿Y qué era esa transmisión? Pues no más de 13 caracteres. Un instante después pasaría al siguiente y así hasta transmitir los 64 caracteres posibles para una comunicación así.

Lo que estaba recibiendo era una señal de comunicación digital, codificada como JT65, un sistema ideado por Joe Taylor y lanzado en 2003 para transmitir mensajes digitalizados y breves de forma fiable a través de ondas con poca potencia. 

Las primeras dos letras de JT65 hacen referencia a las iniciales de su autor y las dos segundas a los 64 caracteres + el de control que se pueden emplear. Aquí un tutorial del autor, más que interesante.

El sistema JT65 es lento pero fiable: se pierde poca información precisamente porque cada trozo de información se repite muchas veces. De esa manera se puede usar la radio para mandar imágenes o cualquier otra cosa que queramos digitalizar, con la seguridad de que llegará casi sin emplear ni potencia (unos cuantos vatios bastan) ni depender de infraestructuras.

No tengo ni idea de qué habría dentro de esa transmisión, pero sí tengo algo claro: la radio es maravillosa por ser tan nocturna, tan libre y tan misteriosa.